29 may. 2005

La compra de votos en Argentina

La compra de votos en Argentina

Valeria Brusco (UNVM)
valeriabrusco@ciudad.com.ar
Marcelo Nazareno
marcelonazareno@arnet.com.ar
Susan Stokes
s-stokes@uchicago.edu




Agradecemos a John Brehm, Matt Cleary, Alberto Diaz-Cayeros, Jim Fearon, Gretchen Helmke, Eungsoo Kim, Gary King, Matt Kocher, David Laitin, Steve Levitsky, Pierre Ostiguy, Beatriz Magaloni, Gabriela Pérez, Mario Navarro, Steve Pincus, Armando Razo, and Sybil Stokes, por sus comentarios a versiones anteriores de este artículo. La investigación fue apoyada por la Russell Sage Foundation, y actualmente por una beca para investigación SES-0241958 de la National Science Foundation y por una beca para la investigación de la American Political Science Association. Brusco y Nazareno fueron apoyados por una Small Research Grant 2002 de la American Political Science Association (Asociación Americana de Ciencia Política) El presente artículo, con algunos cambios, ha sido aceptado para ser publicado en Latin American Research Review en Junio 2004.
“[L]a tragedia cívica del clientelismo político [es] consecuencia de un modelo económico.”
– Néstor Kirchner, Presidente de Argentina, Discurso Inaugural, Mayo 24, 2003.

El clientelismo ha sido durante mucho tiempo un concepto que los latinoamericanistas han ubicado en el centro de sus análisis políticos.i Sin embargo, el clientelismo no es solamente una construcción académica en la América Latina actual. Tal como lo muestra el epígrafe, también ha penetrado en el discurso de los políticos. En ningún otro lugar es esto tan evidente como en Argentina, donde políticos y también ciudadanos lo identifican como una de las causas de la última crisis económica y política. El reciente cambio hacia las políticas de pro – mercado y el achicamiento del Estado, al contrario de algunas expectativas, no han eliminado el clientelismo político. Las palabras de Kirchner también insinúan lo contrario: el neoliberalismo habría reavivado al clientelismo.
En este artículo estudiamos una dimensión del clientelismo político en Argentina: la compra de votos. Definimos la compra de votos como el otorgamiento a votantes de dinero o (más comúnmente) de bienes menores de consumo, por parte de partidos políticos, del oficialismo u oposición, cuya exclusiva intención es obtener el voto de los receptores.ii Analizamos datos de encuestas muestrales realizados recientemente en Argentina, con el fin de responder cuatro preguntas. La primera, ¿cuán extendida está la compra de votos en la Argentina actual? La segunda, ¿Cuán efectiva es ésta? La tercera, ¿qué tipo de votantes son los más propensos a “vender” sus votos? A partir del perfil que ofrecen los “vendedores” de votos, ¿observamos alguna evidencia que revele que las reformas pro – mercado han fomentado el clientelismo? Y la cuarta, ¿porqué funciona la compra de votos a pesar de que el voto es secreto? Después de todo, en las democracias recientes, donde el clientelismo es habitual, votar es secreto. ¿Qué es lo que impide al votante aceptar las dádivas personalizadas y después votar a quien a él o ella le plazca?; como dijo un político argentino, “recibiendo con una mano, y votando con la otra”? (citado en Szwarcberg 2001 :4). Si muchos siguieran esta regla, se esperaría que los partidos previeran que la movilización clientelista no es fructífera y por consiguiente la abandonarían.
Argentina es un país apto para estudiar la compra de votos. Académicos, políticos y el sentido común opinan que está muy extendida y que distorsiona la democracia argentina. Sin embargo, ésta claramente no es la única forma en que los partidos políticos movilizan su apoyo electoral. Además de la movilización clientelista, los científicos sociales identifican una variedad de estrategias que los partidos políticos despliegan en la Argentina contemporánea. Las mismas incluyen campañas despersonalizadas en los medios (Palermo y Novaro, 1997), liderazgo carismático (O’ Donnell, 1999), y la excitación de identidades partidarias (Novaro, 1995; Ostiguy, 1998). Algunos estudiosos encuentran también que el electorado argentino decide cómo votar teniendo en cuenta la calidad de liderazgo de los funcionarios electos (Landa, 1991) o considerando el desempeño de la economía durante el período en el que el partido estuvo a cargo del gobierno (Gervasoni, 1995). Por lo tanto, en Argentina existe una variación con respecto a los métodos de movilización de los partidos y a los cálculos de apoyo de los votantes, variación que nos permite estudiar los factores determinantes de la compra de votos frente a otros métodos.

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