EL INFORME ESTA PUBLICADO EN LA PAGINA DE LA COMISION ( WWW.REFORMAPOLITICACBAWORDPRESS.COM Y EN LA WWW.LAVOZ.COM.AR) Y LO QUE PUBLICAMOS AQUI ES EL CUADRO CON LAS PRINCIPALES RECOMENDACIONES ORGANIZADAS POR CONSENSOS ENTRE LOS EXPERTOS Y LOS DEMAS CONSULTADOS. EL FORMATO ORIGINAL EN PDF. ES UN CUADRO)
ES SORPRENDENTE LA COINCIDENCIA CON EL LISTADO DE TEMAS QUE PROPUSIMOS EN NUESTRO SEMINARIO SOBRE REFORMA POLITICA EN OCTUBRE 2007 REALIZADO CON EL DIARIO DE CORDOBA LA VOZ DEL INTERIOR. MAS ABAJO, NUESTRA LISTA DE PUNTOS A REVISAR/ REFORMAR DE ESE SEMINARIO
.COC1-1. Incorporar la boleta única de sufragio
C1-2. Eliminar las sumatorias de votos entre partidos
C1-3. Prohibir el transfuguismo político
C1-4. Determinar una fecha fija para el acto electoral
C1-5. Prohibir las elecciones simultáneas
C1-6. Acortar la duración de las campañas electorales
C1-7. Prohibir la publicidad oficial durante las campañas electorales
C1-8. Regular las encuestas político-electorales y los sondeos a “boca de urna”
C1-9. Regular los debates electorales
C1-10. Fortalecer el funcionamiento del Ente Regulador de Servicios Públicos
C1-11. Perfeccionar la función de control de Fiscalía de Estado
C1-12. Flexibilizar los mecanismos de democracia semidirecta
C1-13. Establecer el Documento de identificación electoral
C1-14. Reformar el régimen de sanciones a quienes no votan
C1-15. Evaluar legislar sobre el voto por correo
C1-16. Evaluar legislar sobre el voto de los extranjeros
C1-17. Garantizar el voto a los detenidos sin sentencia firme
C1-18. Revisar y mejorar la legislación provincial sobre partidos políticos
C1-19. Mantener la prohibición de candidaturas independientes
C1-20. Revisar requisitos para obtener la personería jurídica
C1-21. Establecer barrera legal para conservar la personería jurídica
C1-22. Establecer barrera legal para acceder al financiamiento público
C1-23. Fortalecer los mecanismos de democracia interna
C1-24. Mejorar las condiciones de equidad, transparencia, y publicidad del financiamiento de los partidos políticos y las
campañas electorales
C1-25. Mejorar las condiciones de equidad en el acceso de los partidos a los medios de comunicación electrónicos
C1-26. Fortalecer la capacitación de los miembros de los partidos políticos
C1-28. Evitar la fragmentación del sistema de partidos políticos en el ámbito local
C1-29. Prohibir la sumatoria de votos
C1-30. Mejorar el funcionamiento de las Juntas Electorales municipales y comunales
C1-31. Aplicar las propuestas sobre boleta única, campañas electorales, debates, cupo y financiamiento de los partidos del
orden provincial en el municipal y comunal
C1-32. Asegurar y perfeccionar la coparticipación impositiva provincial a Municipios y Comunas
C1-33. Prohibir las reelecciones indefinidas en los gobiernos locales (también en Cuadrante 4)
C1-34. Establecer límites para la fijación de las fechas de las elecciones locales (también en Cuadrante 4)
C1-35. Prohibir la simultaneidad de las elecciones locales con las provinciales y federales (también en Cuadrante 4)
C1-27. Sancionar el Código de Procedimiento en lo Contencioso Electoral Provincial
PROPUESTA DE REFORMA POLÍTICO-ELECTO
CUADRANTE 1 - VÍA PROYECTOS DE LEY - CONSENSO ALTO CUADRANT
VÍA PROYECTO
LEY CONSENSO
DIMENSIÓN TEMÁTICA
Sistema
Político-Electoral
Partidos Políticos y
Sistema de Partidos
Justicia, Procedimiento
y Contencioso Electoral
Régimen Municipal
y Comunal
NUESTRA LISTA EN OCTUBRE DEL AÑO PASADO PROPONÍA
1. Balotaje. Condiciones diferencia entre primero y segundo
2. Boleta sábana. Boleta australiana. La impresión y distribución ¿debe seguir en potestad de los partidos? Manipulación del voto como medio de propaganda pre-electoral, caso único en el mundo ( otros dos países)
3. Sumatoria, acople, etc. Fundamentación, legitimidad.
4. Asunción de Cargo público. ¿Es cuestionable en términos de representación democrática que un senador, concejal, etc., elegido para tal cargo, no asuma y pase a otro puesto?
5. Candidaturas por fuera de partidos y/ o ‘alquiler’ de etiquetas partidarias. Debería ser reglamentado? ¿Debe ser un requisito cierta antigüedad en el partido que lo postula?
6. Padrones partidarios: depuración de padrón de afiliados, facilidades de afiliación y desafiliación. ¿seguimos con las afiliaciones?
7. Cumplimiento de promesas/ plataforma. Ciertas teorías sostienen que los partidos programáticos se atienen a sus promesas. ¿Se debería exigir un mínimo cumplimiento de las promesas? Caso Colombia, donde hay un ‘contrato’ firmado por el candidato y al que tienen derecho de apelar los ciudadanos. Incentivar a los políticos a desarrollar mejor sus programas, obtener información adecuada antes de prometer, ejercer candidaturas responsables.
8. Mayoría automática en Legislatura. La excusa de la gobernabilidad o el anquilosamiento del legislativo
9. Imposibilidad de ampliar la planta de personal o comprometer presupuesto de la siguiente gestión
10. Fechas fijas de elecciones. Para no vivir la mitad del año en campaña electoral, para evitar la imprevisibilidad, que genera efectos económicos además de sociales y políticos.
11. Corte de boleta entre intendente y concejales. ¿Cuál es el fundamento para que no se pueda separar?
12. Constitución de un concejo deliberante mixto: con doble sistema electoral, uninominal y proporcional, de manera que los candidatos territoriales de las seccionales realmente y de derecho, respondan a su circunscripción y no pase, como actualmente, que veladamente hay representación territorial aunque solo de los barrios con mas población. Ello constituye una abierta discriminación contra ciertos ciudadanos.
13. Fundamentos republicanos de limitaciones a las candidaturas de cónyuges de responsables del poder ejecutivo (local, provincial o nacional)
14. Participación ciudadana. Varios modos de alentarla pero una pregunta ¿si el voto es obligatorio (y es conveniente que se mantenga para no propiciar el voto de los ricos, etc.) no habría que reajustar los mecanismos de control del deber cívico? Hay un creciente porcentaje de no votantes.
Un grupo de amigos y profesores de distintas universidades nos juntamos para armar el CEPyS asociación civil sin fines de lucro (en corto:ONG). La meta: realizar, promover, y difundir estudios e investigaciones orientados al conocimiento de la realidad social y política, para el mejoramiento de la calidad institucional y democrática. El modo: Seminarios de discusión de investigaciones, cursos, investigaciones cuanticuali, intercambios académicos con gente de diversas universidades
9 jun 2008
¿Cómo sería una BOLETA distinta para las elecciones en Córdoba?¿ Qué es una BOLETA UNICA?
(No puedo levantar el archivo de la imagen de Clarin, así que por ahora ofrezco el link! Se agradecen sugerencias)
http://www.clarin.com/diario/2008/04/18/elpais/p-01801.htm
http://www.clarin.com/diario/2008/04/18/elpais/p-01801.htm
5 jun 2008
REFORMAS POLÍTICAS DEL SISTEMA Y EN LOS PARTIDOS
Sobre la necesidad de aprender de política:
Escuelas de formación y seminarios de discusión para la democracia
La política está en todas partes. Hay relaciones de poder , decía un profesor marxista en la Universidad Católica de Córdoba a fines de los 80, hasta en la pareja. Política, sin entrar en la etimología de la palabra, en el origen griego y evolución romana -que les interesa a quienes se dedican a estudiarla-, implica poder, discusión, conflicto, decisiones básicamente sobre a quién le toca qué recurso. Tan simple como eso. Y sin embargo, no por se una idea simple es fácil visualizar sus mecanismos, identificar las lógicas detrás de casa decisión o comprender cuando los conflictos se resuelven de determinada manera.
Los partidos políticos son el lugar donde estas discusiones deben darse. Qué haremos para ser gobierno, cómo garantizaremos que los votos se traduzcan en resultados favorables en la eleccion, qué haremos (cómo distribuiremos el gasto) cuando seamos gobierno y cómo nos mantendremos en el gobierno para seguir llevando a cabo esos planes que diseñamos al inicio ( cómo reformaremos la distribución de cargas que conforman los ingresos del presupuesto). Es por ello central generar espacios dentro de los partidos donde sea posible aprender de otros casos, conocer partidos en otros países, entender conflictos con el estudio de situaciones similares, y analizar soluciones alternativas que se ofrecen en un escenario que no es el propio.
En Argentina, aunque es un fenómeno mundial, los partidos políticos se redefinen. La idea de fines de siglo 19 y todo el siglo 20 de partidos masivos ha cambiado: estos eran partidos que reclutaban personas ávidas de tener voz en espacios públicos, personas que se acercaban para interpelar a las elites que gobernaban sin dar participación, personas que se alegraban de conquistar la democracia con su presencia en las calles, vivando sus líderes y festejando con el voto una vez que este fue universal y secreto. Entre esas personas, las mujeres fueron protagonistas de la lucha sufragista, por el derecho de igualdad en la participación política y se incorporan a los partidos siguiendo a ejemplares figuras como Alicia Moreau de Justo o Eva Duarte.
Nuestros días, de comienzos de siglo 21 tienen otras características, lo que no significa ‘todo pasado fue mejor’ sino, sencillamente, otras caracerísticas, unas mejores otras no tanto. Contamos con derechos ya consagrados, la lista de los derechos por conquistar aun es larga, pero los partidos políticos no convocan masivamente, no plantean discusiones centrales y no son percibidos como canales para hacer oír los derechos ausentes. Diversas razones se cuentan entre las posibles explicaciones para este fenómeno y es necesario estudiarlas, analizarlas y dar respuestas. Por lo menos, eso creemos quienes seguimos pensando que la democracia se sostiene gracias a la agrupación de personas alrededor de ideas similares sobre cuestiones cruciales: distribución del ingreso, salud, educación, justicia, trabajo, etc. Se trata de abrir espacios para discutir el eterno dilema de democracia y capitalismo, esto es ¿cómo llevar adelante medidas con elevada adhesión popular o medidas que acentúen su costado eficiente en términos económicos aunque sean anti populares? Hacer qué políticas, dirigidas a quién y con qué recursos. Se trata de construir el guión de la película, tener un programa partidario escrito con definiciones generales y específicas para asentar la reunión de personas e ideas en cimientos firmes, que no significa inamovibles, pero que evitan que la volatilidad de las opiniones individuales y las conducciones personalistas desarme las buenas intenciones grupales.
Cuando se habla de realizar una reforma política, entre otros temas, casi invariablemente se invoca la necesidad de reformar, cambiar, aggiornar, (y siguen las propuestas), los partidos políticos. Esa es una discusión a nivel general: el sistema político plantea reformar en algunos aspectos los partidos ( por ej. Sus requisitos de constitución, sus reglamentos internos, sus condiciones de existencia, sus reglas de alianzas, la acción de sus miembros, sus procesos de selección de candidatos, etc.)
Sin embargo, la discusión que traigo acá es interna: las reformas y estudios hacia el interior de los partidos que cada agrupación necesita darse. Y no hay aquí una idea moral, de lo que ‘deberían’ hacer los partidos para estar en regla con la democracia, con la sociedad o cumplir con los términos políticamente correctos de una reforma política. No. Es una discusión de simple supervivencia que las agrupaciones políticas no pueden soslayar si pretenden seguir funcionando como tales. Abordar la cuestión de sus integrantes ( cuantos, cómo se obtienen recursos para retribuir el trabajo de los militantes y activistas o en caso contrario, se decide que éstos sean generosos colaboradores, lo que conlleva una discusión de naturaleza teórico filosófica sobre los incentivos y el altruismo) de sus contenidos y programas ( si es necesario escribir una plataforma detallada sobre las posiciones y propuestas de acción o si es preferible aludir a valores morales generales y dejar las discusiones sobre políticas públicas para el momento en que se presenten), etc.
Hemos mencionado solo dos cuestiones que los partidos necesitan debatir internamente, pero es una lista inconclusa.
El trabajo al interior de los partidos les permitirá participar en la discusión de una reforma política como actores políticos sólidos. La democracia lo necesita, el sistema requiere que sus actores sean fuertes y tengan argumentos. También lo requiere cada agrupación - sea de izquierda, de centro o de derecha y sobre todo si se trata agrupaciones con caudal de votos para ocupar lugares de decisión- si quiere evitar convertirse en un cartel y un local alquilado dos meses antes de la elección que luego será fagocitado cuando no pueda sostener posiciones.Como las parejas, los partidos necesitan discutir expectativas, limitaciones, planes, presupuestos, responsables, esfuerzos y tareas si quieren evitar las sentencias de divorcio.
Por Valeria Brusco
Asesora de la Vice Intendencia de la Ciudad de Córdoba
Escuelas de formación y seminarios de discusión para la democracia
La política está en todas partes. Hay relaciones de poder , decía un profesor marxista en la Universidad Católica de Córdoba a fines de los 80, hasta en la pareja. Política, sin entrar en la etimología de la palabra, en el origen griego y evolución romana -que les interesa a quienes se dedican a estudiarla-, implica poder, discusión, conflicto, decisiones básicamente sobre a quién le toca qué recurso. Tan simple como eso. Y sin embargo, no por se una idea simple es fácil visualizar sus mecanismos, identificar las lógicas detrás de casa decisión o comprender cuando los conflictos se resuelven de determinada manera.
Los partidos políticos son el lugar donde estas discusiones deben darse. Qué haremos para ser gobierno, cómo garantizaremos que los votos se traduzcan en resultados favorables en la eleccion, qué haremos (cómo distribuiremos el gasto) cuando seamos gobierno y cómo nos mantendremos en el gobierno para seguir llevando a cabo esos planes que diseñamos al inicio ( cómo reformaremos la distribución de cargas que conforman los ingresos del presupuesto). Es por ello central generar espacios dentro de los partidos donde sea posible aprender de otros casos, conocer partidos en otros países, entender conflictos con el estudio de situaciones similares, y analizar soluciones alternativas que se ofrecen en un escenario que no es el propio.
En Argentina, aunque es un fenómeno mundial, los partidos políticos se redefinen. La idea de fines de siglo 19 y todo el siglo 20 de partidos masivos ha cambiado: estos eran partidos que reclutaban personas ávidas de tener voz en espacios públicos, personas que se acercaban para interpelar a las elites que gobernaban sin dar participación, personas que se alegraban de conquistar la democracia con su presencia en las calles, vivando sus líderes y festejando con el voto una vez que este fue universal y secreto. Entre esas personas, las mujeres fueron protagonistas de la lucha sufragista, por el derecho de igualdad en la participación política y se incorporan a los partidos siguiendo a ejemplares figuras como Alicia Moreau de Justo o Eva Duarte.
Nuestros días, de comienzos de siglo 21 tienen otras características, lo que no significa ‘todo pasado fue mejor’ sino, sencillamente, otras caracerísticas, unas mejores otras no tanto. Contamos con derechos ya consagrados, la lista de los derechos por conquistar aun es larga, pero los partidos políticos no convocan masivamente, no plantean discusiones centrales y no son percibidos como canales para hacer oír los derechos ausentes. Diversas razones se cuentan entre las posibles explicaciones para este fenómeno y es necesario estudiarlas, analizarlas y dar respuestas. Por lo menos, eso creemos quienes seguimos pensando que la democracia se sostiene gracias a la agrupación de personas alrededor de ideas similares sobre cuestiones cruciales: distribución del ingreso, salud, educación, justicia, trabajo, etc. Se trata de abrir espacios para discutir el eterno dilema de democracia y capitalismo, esto es ¿cómo llevar adelante medidas con elevada adhesión popular o medidas que acentúen su costado eficiente en términos económicos aunque sean anti populares? Hacer qué políticas, dirigidas a quién y con qué recursos. Se trata de construir el guión de la película, tener un programa partidario escrito con definiciones generales y específicas para asentar la reunión de personas e ideas en cimientos firmes, que no significa inamovibles, pero que evitan que la volatilidad de las opiniones individuales y las conducciones personalistas desarme las buenas intenciones grupales.
Cuando se habla de realizar una reforma política, entre otros temas, casi invariablemente se invoca la necesidad de reformar, cambiar, aggiornar, (y siguen las propuestas), los partidos políticos. Esa es una discusión a nivel general: el sistema político plantea reformar en algunos aspectos los partidos ( por ej. Sus requisitos de constitución, sus reglamentos internos, sus condiciones de existencia, sus reglas de alianzas, la acción de sus miembros, sus procesos de selección de candidatos, etc.)
Sin embargo, la discusión que traigo acá es interna: las reformas y estudios hacia el interior de los partidos que cada agrupación necesita darse. Y no hay aquí una idea moral, de lo que ‘deberían’ hacer los partidos para estar en regla con la democracia, con la sociedad o cumplir con los términos políticamente correctos de una reforma política. No. Es una discusión de simple supervivencia que las agrupaciones políticas no pueden soslayar si pretenden seguir funcionando como tales. Abordar la cuestión de sus integrantes ( cuantos, cómo se obtienen recursos para retribuir el trabajo de los militantes y activistas o en caso contrario, se decide que éstos sean generosos colaboradores, lo que conlleva una discusión de naturaleza teórico filosófica sobre los incentivos y el altruismo) de sus contenidos y programas ( si es necesario escribir una plataforma detallada sobre las posiciones y propuestas de acción o si es preferible aludir a valores morales generales y dejar las discusiones sobre políticas públicas para el momento en que se presenten), etc.
Hemos mencionado solo dos cuestiones que los partidos necesitan debatir internamente, pero es una lista inconclusa.
El trabajo al interior de los partidos les permitirá participar en la discusión de una reforma política como actores políticos sólidos. La democracia lo necesita, el sistema requiere que sus actores sean fuertes y tengan argumentos. También lo requiere cada agrupación - sea de izquierda, de centro o de derecha y sobre todo si se trata agrupaciones con caudal de votos para ocupar lugares de decisión- si quiere evitar convertirse en un cartel y un local alquilado dos meses antes de la elección que luego será fagocitado cuando no pueda sostener posiciones.Como las parejas, los partidos necesitan discutir expectativas, limitaciones, planes, presupuestos, responsables, esfuerzos y tareas si quieren evitar las sentencias de divorcio.
Por Valeria Brusco
Asesora de la Vice Intendencia de la Ciudad de Córdoba
20 may 2008
PSICOANALISIS, RESIDUOS Y CONTENEDORES



Los profesionales de la psicología deberían denunciarme por mala praxis por el análisis que voy a hacer pero no puedo con la tentación de mirar la discusión sobre los contenedores de la basura con una interpretación sobre los ‘inconscientes’. Contener, tener con, recibir, recipiente, guardar, guardadero, contenedor, alguien que contiene, que ayuda, que recibe. Lluvia de ideas, asociación libre.
¿Qué contiene la preocupación, la problematización sesuda sobre los contenedores? En una ciudad con serios problemas de limpieza, que discute de manera participativa y abierta por primera vez en su historia el contrato mas importante de la ciudad, que propone reciclar y no seguir contaminando el medio ambiente, que incluye a los trabajadores informales del reciclado ¿ no es para interpretar en clave sicológica la difusión sobre el tamaño, localización y aspecto de los contenedores?
Contenido, continente, recipiendario, beneficiario.
¿Cuáles residuos les preocupan a los preocupados? ¿Cuánto hay de sus propias conductas, actitudes y preocupaciones que no pueden ser contenidas, o peor, que debieran ir a los contenedores?
El bajo nivel de discusión que generan ciertos representantes políticos de la ciudad y que encuentran eco en ciertos medios de comunicación es, cuanto menos, para avergonzarse sino para sospechar de segundas intenciones.
Veamos.
Que si lo/la asaltan cuando sale a sacar la basura a unos metros de su casa.
Que si el olor va a ser insoportable.
Que si le afea el frente de la casa.
Que si le da pereza separar secos y húmedos.
Señores y señoras, lo que podría ser un grupo de autoayuda denominado Contenedores Urbanos sugeriría que, en cambio, hubiera preocupación por los malos olores de los basurales en las zonas nunca atendidas por el servicio de recolección. Y aunque los olores se generen en lugares alejados de su zona de residencia, piense en términos de bien colectivo, social, común y éste, dependiendo cómo lo tomen las distintas teorías, se definirá de maneras distintas, pero tome una: la teoría utilitarista que indica que el bien común es el bien para el mayor numero. Y si no le satisface, haga un cálculo probabilístico: no se sabe donde vivirán mis hijos o yo de acá a unos años, mejor si tenemos una ciudad bien atendida por los servicios urbanos. Y entonces, estará aplicando la teoría de un filósofo llamado Rawls, que hablaba del velo de la ignorancia. Todos tenemos un velo que nos cubre la cara antes de entrar en sociedad y no sabemos qué lugar ni qué rol ni qué sexo nos tocará. Mejor entonces, que acordemos una sociedad justa para todos. Por las dudas, ¿vio?
El grupo le aconsejaría tambien no salir a altas horas de la noche a dejar la basura para que no lo asalten. Los contenedores estarán ahí todo el día, como en cualquier ciudad del mundo.
El grupo también le preguntaría – en caso de que a Ud. Le preocupe si su casa se verá afectada estéticamente por el contenedor- , ¿podrá turnarse con sus vecinos y correr el tan monstruoso aparato? O en lugar de una conversación para coordinar colectivamente el sufrimiento, prefiere seguir con este sistema caro e ineficiente que le soluciona la belleza del frente de la casa a costa de un servicio que va en contra de todas las reglas de sustentabilidad ambiental del mundo?
Estas exageraciones escritas no son mas que el reflejo de la exageración sobre uno de los puntos de un pliego de miles de hojas. Los contenedores se han convertido en un símbolo. Son la perfecta evidencia de algunos de los males sociales de nuestra Córdoba: individualismo necio, parroquianismo agresivo, ignorancia mayúscula.
A veces, el poner en grandes titulares un problema ( y sigo con Freud para legos) muestra problemas profundos y no revelados completamente por y para quien habla. ¡ Pido ayuda a los profesionales del análisis para no cometer (mas) imprudencias!
¿‘Contenedores’ podrá ser un tema menor que revela cuestiones serias de miopía intelectual, escasez de proyectos y de estatura humana?
valeriabrusco@ciudad.com.ar
para ver cómo se hace en Rosario:
http://www.youtube.com/watch?v=XEvnq5G2Xsc
Las fotos fueron tomadas por la autora en Córdoba, España, en marzo 2008
31 mar 2008
Campo vs. Gobierno:Ojalá fuera sólo un conflicto
Por Marcelo Panero, Univ Nacional Villa María
Cuando uno mira desde bastante lejos, o tiene alguna aguda dificultad visual, suele percibir las cosas de manera difusa y distinguirlas solamente, por grandes contrastes, en dos grandes bloques, negro y blanco. Cuando uno va aproximándose, lo que era una unidad indiferenciada empieza a mostrarse como un conjunto de partes que no necesariamente conforman lo mismo. Suele ocurrir así también cuando se analizan algunos conflictos. El actual “conflicto del campo”, desatado a partir de la decisión del gobierno nacional de elevar y hacer móviles las retenciones a la exportación de soja y girasol y bajar menos de un punto la de maíz y trigo, no escapa a tal lógica.
Desde lejos, o con mirada corta.
Las partes directamente implicadas en el conflicto, “el campo” y el gobierno nacional, intentaron mostrarlo como una disputa entre dos bandos, “buenos” y “malos” (cada uno sabrá donde ubicaba cada lado). “El campo” argumenta lo que siempre. Que a ellos se les debe la recuperación del país tras el colapso de 2001-2002, solo a ellos; que son la base de la economía argentina, solo ellos arriesgan, se esfuerzan y producen; que con la plata que “les sacan” a ellos el gobierno puede sostener el clientelismo que luego le da victorias electorales. Que la riqueza, en definitiva, es solamente creada por ellos y que el resto del país vive a su costa. Ellos, ellos y ellos. Ubican al gobierno como un ente voraz y corrupto, que “no entiende nada del campo” (hasta ahora, salvo el primer tiempo de Duhalde, no recuerdo gobierno que, a juicio de ellos, haga bien las cosas). Así abundan, ahora y antes, las calificaciones a funcionarios del gobierno (Solo para refrescar la memoria, recordemos las palabras de Analía Quiroga, dirigente de una de las entidades rurales, que hace unos años tildó de ignorante a Kirchner; del entonces vice de CARTEZ, Ricardo Ossela, que los denominó un gobierno montonero; en estos días a “Lustó” -así estaba escrito en algunos carteles en los cortes el nombre del actual ministro de Economía, Martín Lousteau- de “no haber cruzado nunca la Gral. Paz”; “soberbia” a Cristina Fernández).
Del lado contrario, el gobierno, los unifica a todos bajo el rótulo de “la oligarquía terrateniente”. Son todos lo mismo. Dice el gobierno: con Menem les fue mal (a todos) y ahora la están “levantando con pala”, nunca “ganaron tanto como en estos años” (todos por igual). “Angurrientos” les había dicho el entonces ministro Lavagna, “insensibles”, “antipatria”, “gorilas”, entre otros, han sido los calificativos. Duros por cierto, injustos para algunos también.
Estos relatos, de ambas partes, i) reducen la problemática a un solo conflicto. ii) pretenden legitimar sus posiciones en argumentos morales: buenos contra malos. iii) emplean categorías de análisis reduccionistas e insuficientes. Un análisis de estas características no dista mucho del guión de una telenovela berreta o de película holliwoodense barata, y ayuda verdaderamente muy poco a entender las cosas. Menos a un intento de resolución. Por el contrario, creo que: i) no estamos frente a uno, sino ante varios conflictos, simultáneos y superpuestos; ii) las disputas remiten, en el fondo, a la distribución de la renta colectiva, por lo tanto acá no hay buenos y malos, hay actores interesados; iii) el escenario ha cambiado, por lo tanto las viejas categorías son insuficientes para entender lo que ocurre.
Conflictos (con s al final)
Los empresarios del campo de la pampa húmeda, el litoral y algunas provincias norteñas, la pampa húmeda extendida a partir de que las nuevas tecnologías y cultivos permiten utilizar tierras antes marginales, básicamente productores de cereales, oleaginosas, carne y leche, son los que se autodenominan “el campo”. Ellos están llevando a cabo tres medidas de fuerza simultáneamente: primero, han dejado de producir o de comercializar los productos de sus explotaciones; segundo, han cortado las rutas, impidiendo el paso de terceros (lo que es ilegal vale recordarlo); finalmente, como resultado de ambas cosas, provocan desabastecimiento de productos al resto de la población. Esta triple medida de fuerza que lleva hoy ya 16 días ininterrumpidos (y cabe aclarar, sin ningún tipo de represalia) aúna, a mi entender, varios tipos de conflicto diferentes, simultáneos y solapados a veces.
Primero, hay un conflicto de clases. Esto se manifiesta en dos aspectos, al menos: uno material y otro ideológico-cultural. Respecto al primero, sólo quienes poseen el recurso de la propiedad del capital pueden llevar a cabo esta triple medida de fuerza. Un paro obrero puede hacer detener una producción o cortar una ruta, pero no disponer sobre bienes cuya propiedad no poseen. Por otra parte, los “cacerolazos” en Barrio Norte, Recoleta y Belgrano en la Capital Federal en apoyo al “campo” ratifican el carácter de clase de la protesta (con esto no quiero decir que este gobierno sea el representante de la clase trabajadora, porque creo que no es así). Pero me parece que la más cruda expresión del conflicto de clases (no exento de connotaciones raciales) se da en el plano ideológico-cultural, en particular el diferente tratamiento que tienen estas medidas de fuerza en relación a otras llevadas a cabo por sectores del trabajo o desocupados. Quienes protestaban en Plaza de Mayo en contra de las retenciones eran “ciudadanos”, quienes se manifestaron a favor del gobierno eran “piqueteros” (Noticiero de América TV, miércoles por la noche) ¿Acaso los “piqueteros” no son ciudadanos?. Cuando, en otras ocasiones, desocupados o asalariados cortaban rutas, muchos de los sectores que ahora están impidiendo el paso, y “sus” medios de comunicación (otra cosa que demuestra el carácter de clase), clamaban por la ilegalidad de estas medidas y por el restablecimiento del orden. ¿Y ahora porque tanto silencio frente a la misma metodología? ¿Se imaginan lo que se hubiera dicho y pedido si en lugar de morirse un hombre cerca de Canals (Pcia de Cba) porque el piquete agrario le impidió el paso a su ambulancia, esto hubiera ocurrido en un corte hecho por una agrupación de desocupados?. A mi juicio, el diferente enfoque, tratamiento y justificación que se le da a la misma medida, dependiendo de si es llevada a cabo por uno u otro sector social, da cuenta de que no es la misma la vara con la que se mide similar comportamiento, enfoque solo explicable por un posicionamiento de clases distinto. Para agregar algo mas, la frase expresada por el vicepresidente de la SRA, Hugo Biolcatti, acerca de que “el color de la piel” de los que realizaban el piquete agrario era diferente a los que realizaban los demás piquetes y las expresiones de Luis D´Elia manifestando su odio por los blancos de barrio norte, han sido los íconos de esta dimensión del conflicto.
Segundo, esta triple medida de los empresarios agropecuarios es también una disputa con otros sectores empresariales. La protesta se desencadena, en buena parte, por el hecho de que los empresarios de este sector consideran legítimo estar ganando lo que ganan. “Otras veces les ha tocado ganar a otros sectores, esta vez que viene favorable a nosotros nos confiscan la renta”, o “porque no podemos tener una 4X4”, voces como estas informan la protesta. Con lo cual, quiero destacar dos cosas. Por un lado, que es lógico y legítimo el reclamo, cualquiera lo haría si le retienen un alto porcentaje de sus ganancias. Por el otro, que la protesta no radica en una situación de indigencia o pobreza, sino de disminución relativa de rentabilidad, frente a lo que podrían ganar sin retenciones o a lo que ganan otros sectores empresarios. Incluyendo a los sectores no empresarios, habría que pensar que precio tendrían algunos productos de consumo básico sin las retenciones y con estos precios internacionales.
Tercero, hay un conflicto intrasector. Pese a que las cuatro entidades representativas más grandes de los intereses del agro (SRA, FAA, CONINAGRO, CRA) unificaron sus reclamos y realizan conjuntamente la triple medida de fuerza, las diferencias de los productores a los cuales representan son notorias. Hay diferencias en cuanto al tipo de producción, diferencias en cuanto al tamaño de sus explotaciones económicas, y hasta en cuanto al origen de los capitales que intervienen en el sector. La división mas recurrida es entre “grandes” o de “pooles de siembra” por un lado, y de “pequeños y medianos” (“pym”) productores, por el otro. A mi juicio, la triple protesta implementada apunta también a evitar las “salidas individuales”, el problema del colado en la terminología de la acción colectiva. El colado es quien mientras otros protestan, él sigue trabajando y no asume los costos, pero que si hay beneficios, como estos son colectivos, se verá beneficiado también. Los “pym”, de presencia mayoritaria en los cortes, son, en este caso, quienes estarían impidiendo que los mas “grandes” jueguen al colado.
Ahora, si los “pym” están disgustados porque el gobierno los trata a todos por igual, y es cierto que las retenciones no discriminan a pequeños y grandes y afectan a todos, ir todos juntos en las medidas de fuerza, ¿no es dar razón a quienes los califican como parte de lo mismo?, ¿Por qué tengo que creer que un “pym” quiere que se limite a los “grandes” cuando están junto a ellos en la pelea?; ¿Por qué tengo que creer que no quieren la “sojización” cuando se realizan tamañas medidas de fuerza justo cuando una disposición apunta a bajar la rentabilidad relativa precisamente de este cultivo?. ¿O es que, en el fondo, sigue vigente la creencia de que el sector agropecuario en conjunto debe tener un trato privilegiado (porque son quienes “han hecho este país”) y, dentro del sector, los “pym”, además, deben tener un trato preferencial solo ante los grandes del agro?
Por ultimo, hay un fuerte conflicto por los significados de las palabras. Los términos utilizados para referirse al tema, al comportamiento de los distintos actores, dan cuenta también de una disputa por la legitimidad del accionar y de los reclamos. La mencionada división entre “piqueteros” y “ciudadanos” no es un mero juego de palabras, es una diferenciación que pone de manifiesto quienes, a juicio de quien lo dice, tiene derecho a protestar y quien no. (Recordemos que la idea de ciudadanía remite a quienes tienen derechos políticos).
Impedir el paso de alguien en una ruta, medida ilegal repito, no es calificada como un hecho de violencia si es llevada a cabo por un empresario y sí lo es si la hace un desocupado. Amenazar con romperle una goma a un vehículo no es un hecho de intimidación, pero si lo es la presencia de D´Elia en Plaza de Mayo (aclaro que no comparto en absoluto su metodología y expresiones). Protestar por la disminución de la rentabilidad empresaria en un país con gente que come de la basura, ¿es justo y legítimo? ¿Si un desocupado corta un puente en Bs. As. y no dejar llegar al trabajo a miles de personas es una afrenta y desabastecer a un país entero una medida justa?.
Quién tome la palabra, que termino utilice y de que manera lo haga, es una disputa eminentemente política. Remite a la legitimidad de las accionar de los distintos actores y a los derechos que posee cada uno. Y esto está muy vinculado al primer conflicto, al de clases, los medios son de propiedad privada y defienden sus intereses por sobre todo.
Ahora si, un conflicto… pero irresoluble
Estos múltiples conflictos remiten en definitiva a la disputa por la apropiación de la renta colectiva, que en Argentina tiene una complicación adicional. Por mérito del lugar que se ocupa en la actual división internacional del trabajo, Argentina exporta productos que consume internamente, alimentos, petróleo y ello vincula la disputa por la renta con el equilibrio de la balanza comercial. La fuente de moneda extranjera, necesaria para adquirir bienes en el exterior, son casi exclusivamente los ingresos vía exportaciones, compuestas a su vez de muchos productos que son bienes salario. Cuando hay crecimiento interno, por un lado, se incrementa la demanda de estos bienes y disminuye el saldo exportable y la cantidad de divisas. Por otro, aumenta la demanda de productos manufacturados, lo que conlleva una mayor actividad industrial, abastecida de insumos importados, con lo cual aumentan las importaciones. Ambas repercuten negativamente en el saldo de la balanza comercial. El punto límite de esta fase del ciclo es la falta de divisas. Para obtenerlas, es necesaria una fase contractiva en el crecimiento de la economía, lo que redunda en una menor actividad industrial, una caída de la demanda doméstica y mayores beneficios para los sectores orientados al mercado externo, “el campo” entre otros. Una vez resuelto el “cuello de botella” de la falta de divisas, el bloque conformado por industriales y trabajadores presionaran al Estado para recuperar los recursos transferidos hacia la burguesía agroexportadora, por lo que se reinicia la fase expansiva del ciclo al incrementarse los salarios y la actividad industrial.
Me cansaron las telenovelas y películas malas
A la gran complejidad de este problema, su larga historia en la Argentina, y su carácter de irresoluble mientras se mantenga la actual división internacional del trabajo, se le agregan ahora nuevos elementos que cambian el escenario: el ingreso de China al mercado mundial, el elevado precio internacional de las commodities, la aparición de los pooles sojeros, la desaparición del “partido militar”, al cual muchas veces las entidades agrarias recurrían para que defendieran sus intereses, etc.). Todo ello, hace necesario actualizar la graduación de los lentes… sino queremos seguir viendo dos bultos indiferenciados y buscando a tientas cual es el bueno y cual el malo.
Marcelo Panero, 28 marzo 2008
Cuando uno mira desde bastante lejos, o tiene alguna aguda dificultad visual, suele percibir las cosas de manera difusa y distinguirlas solamente, por grandes contrastes, en dos grandes bloques, negro y blanco. Cuando uno va aproximándose, lo que era una unidad indiferenciada empieza a mostrarse como un conjunto de partes que no necesariamente conforman lo mismo. Suele ocurrir así también cuando se analizan algunos conflictos. El actual “conflicto del campo”, desatado a partir de la decisión del gobierno nacional de elevar y hacer móviles las retenciones a la exportación de soja y girasol y bajar menos de un punto la de maíz y trigo, no escapa a tal lógica.
Desde lejos, o con mirada corta.
Las partes directamente implicadas en el conflicto, “el campo” y el gobierno nacional, intentaron mostrarlo como una disputa entre dos bandos, “buenos” y “malos” (cada uno sabrá donde ubicaba cada lado). “El campo” argumenta lo que siempre. Que a ellos se les debe la recuperación del país tras el colapso de 2001-2002, solo a ellos; que son la base de la economía argentina, solo ellos arriesgan, se esfuerzan y producen; que con la plata que “les sacan” a ellos el gobierno puede sostener el clientelismo que luego le da victorias electorales. Que la riqueza, en definitiva, es solamente creada por ellos y que el resto del país vive a su costa. Ellos, ellos y ellos. Ubican al gobierno como un ente voraz y corrupto, que “no entiende nada del campo” (hasta ahora, salvo el primer tiempo de Duhalde, no recuerdo gobierno que, a juicio de ellos, haga bien las cosas). Así abundan, ahora y antes, las calificaciones a funcionarios del gobierno (Solo para refrescar la memoria, recordemos las palabras de Analía Quiroga, dirigente de una de las entidades rurales, que hace unos años tildó de ignorante a Kirchner; del entonces vice de CARTEZ, Ricardo Ossela, que los denominó un gobierno montonero; en estos días a “Lustó” -así estaba escrito en algunos carteles en los cortes el nombre del actual ministro de Economía, Martín Lousteau- de “no haber cruzado nunca la Gral. Paz”; “soberbia” a Cristina Fernández).
Del lado contrario, el gobierno, los unifica a todos bajo el rótulo de “la oligarquía terrateniente”. Son todos lo mismo. Dice el gobierno: con Menem les fue mal (a todos) y ahora la están “levantando con pala”, nunca “ganaron tanto como en estos años” (todos por igual). “Angurrientos” les había dicho el entonces ministro Lavagna, “insensibles”, “antipatria”, “gorilas”, entre otros, han sido los calificativos. Duros por cierto, injustos para algunos también.
Estos relatos, de ambas partes, i) reducen la problemática a un solo conflicto. ii) pretenden legitimar sus posiciones en argumentos morales: buenos contra malos. iii) emplean categorías de análisis reduccionistas e insuficientes. Un análisis de estas características no dista mucho del guión de una telenovela berreta o de película holliwoodense barata, y ayuda verdaderamente muy poco a entender las cosas. Menos a un intento de resolución. Por el contrario, creo que: i) no estamos frente a uno, sino ante varios conflictos, simultáneos y superpuestos; ii) las disputas remiten, en el fondo, a la distribución de la renta colectiva, por lo tanto acá no hay buenos y malos, hay actores interesados; iii) el escenario ha cambiado, por lo tanto las viejas categorías son insuficientes para entender lo que ocurre.
Conflictos (con s al final)
Los empresarios del campo de la pampa húmeda, el litoral y algunas provincias norteñas, la pampa húmeda extendida a partir de que las nuevas tecnologías y cultivos permiten utilizar tierras antes marginales, básicamente productores de cereales, oleaginosas, carne y leche, son los que se autodenominan “el campo”. Ellos están llevando a cabo tres medidas de fuerza simultáneamente: primero, han dejado de producir o de comercializar los productos de sus explotaciones; segundo, han cortado las rutas, impidiendo el paso de terceros (lo que es ilegal vale recordarlo); finalmente, como resultado de ambas cosas, provocan desabastecimiento de productos al resto de la población. Esta triple medida de fuerza que lleva hoy ya 16 días ininterrumpidos (y cabe aclarar, sin ningún tipo de represalia) aúna, a mi entender, varios tipos de conflicto diferentes, simultáneos y solapados a veces.
Primero, hay un conflicto de clases. Esto se manifiesta en dos aspectos, al menos: uno material y otro ideológico-cultural. Respecto al primero, sólo quienes poseen el recurso de la propiedad del capital pueden llevar a cabo esta triple medida de fuerza. Un paro obrero puede hacer detener una producción o cortar una ruta, pero no disponer sobre bienes cuya propiedad no poseen. Por otra parte, los “cacerolazos” en Barrio Norte, Recoleta y Belgrano en la Capital Federal en apoyo al “campo” ratifican el carácter de clase de la protesta (con esto no quiero decir que este gobierno sea el representante de la clase trabajadora, porque creo que no es así). Pero me parece que la más cruda expresión del conflicto de clases (no exento de connotaciones raciales) se da en el plano ideológico-cultural, en particular el diferente tratamiento que tienen estas medidas de fuerza en relación a otras llevadas a cabo por sectores del trabajo o desocupados. Quienes protestaban en Plaza de Mayo en contra de las retenciones eran “ciudadanos”, quienes se manifestaron a favor del gobierno eran “piqueteros” (Noticiero de América TV, miércoles por la noche) ¿Acaso los “piqueteros” no son ciudadanos?. Cuando, en otras ocasiones, desocupados o asalariados cortaban rutas, muchos de los sectores que ahora están impidiendo el paso, y “sus” medios de comunicación (otra cosa que demuestra el carácter de clase), clamaban por la ilegalidad de estas medidas y por el restablecimiento del orden. ¿Y ahora porque tanto silencio frente a la misma metodología? ¿Se imaginan lo que se hubiera dicho y pedido si en lugar de morirse un hombre cerca de Canals (Pcia de Cba) porque el piquete agrario le impidió el paso a su ambulancia, esto hubiera ocurrido en un corte hecho por una agrupación de desocupados?. A mi juicio, el diferente enfoque, tratamiento y justificación que se le da a la misma medida, dependiendo de si es llevada a cabo por uno u otro sector social, da cuenta de que no es la misma la vara con la que se mide similar comportamiento, enfoque solo explicable por un posicionamiento de clases distinto. Para agregar algo mas, la frase expresada por el vicepresidente de la SRA, Hugo Biolcatti, acerca de que “el color de la piel” de los que realizaban el piquete agrario era diferente a los que realizaban los demás piquetes y las expresiones de Luis D´Elia manifestando su odio por los blancos de barrio norte, han sido los íconos de esta dimensión del conflicto.
Segundo, esta triple medida de los empresarios agropecuarios es también una disputa con otros sectores empresariales. La protesta se desencadena, en buena parte, por el hecho de que los empresarios de este sector consideran legítimo estar ganando lo que ganan. “Otras veces les ha tocado ganar a otros sectores, esta vez que viene favorable a nosotros nos confiscan la renta”, o “porque no podemos tener una 4X4”, voces como estas informan la protesta. Con lo cual, quiero destacar dos cosas. Por un lado, que es lógico y legítimo el reclamo, cualquiera lo haría si le retienen un alto porcentaje de sus ganancias. Por el otro, que la protesta no radica en una situación de indigencia o pobreza, sino de disminución relativa de rentabilidad, frente a lo que podrían ganar sin retenciones o a lo que ganan otros sectores empresarios. Incluyendo a los sectores no empresarios, habría que pensar que precio tendrían algunos productos de consumo básico sin las retenciones y con estos precios internacionales.
Tercero, hay un conflicto intrasector. Pese a que las cuatro entidades representativas más grandes de los intereses del agro (SRA, FAA, CONINAGRO, CRA) unificaron sus reclamos y realizan conjuntamente la triple medida de fuerza, las diferencias de los productores a los cuales representan son notorias. Hay diferencias en cuanto al tipo de producción, diferencias en cuanto al tamaño de sus explotaciones económicas, y hasta en cuanto al origen de los capitales que intervienen en el sector. La división mas recurrida es entre “grandes” o de “pooles de siembra” por un lado, y de “pequeños y medianos” (“pym”) productores, por el otro. A mi juicio, la triple protesta implementada apunta también a evitar las “salidas individuales”, el problema del colado en la terminología de la acción colectiva. El colado es quien mientras otros protestan, él sigue trabajando y no asume los costos, pero que si hay beneficios, como estos son colectivos, se verá beneficiado también. Los “pym”, de presencia mayoritaria en los cortes, son, en este caso, quienes estarían impidiendo que los mas “grandes” jueguen al colado.
Ahora, si los “pym” están disgustados porque el gobierno los trata a todos por igual, y es cierto que las retenciones no discriminan a pequeños y grandes y afectan a todos, ir todos juntos en las medidas de fuerza, ¿no es dar razón a quienes los califican como parte de lo mismo?, ¿Por qué tengo que creer que un “pym” quiere que se limite a los “grandes” cuando están junto a ellos en la pelea?; ¿Por qué tengo que creer que no quieren la “sojización” cuando se realizan tamañas medidas de fuerza justo cuando una disposición apunta a bajar la rentabilidad relativa precisamente de este cultivo?. ¿O es que, en el fondo, sigue vigente la creencia de que el sector agropecuario en conjunto debe tener un trato privilegiado (porque son quienes “han hecho este país”) y, dentro del sector, los “pym”, además, deben tener un trato preferencial solo ante los grandes del agro?
Por ultimo, hay un fuerte conflicto por los significados de las palabras. Los términos utilizados para referirse al tema, al comportamiento de los distintos actores, dan cuenta también de una disputa por la legitimidad del accionar y de los reclamos. La mencionada división entre “piqueteros” y “ciudadanos” no es un mero juego de palabras, es una diferenciación que pone de manifiesto quienes, a juicio de quien lo dice, tiene derecho a protestar y quien no. (Recordemos que la idea de ciudadanía remite a quienes tienen derechos políticos).
Impedir el paso de alguien en una ruta, medida ilegal repito, no es calificada como un hecho de violencia si es llevada a cabo por un empresario y sí lo es si la hace un desocupado. Amenazar con romperle una goma a un vehículo no es un hecho de intimidación, pero si lo es la presencia de D´Elia en Plaza de Mayo (aclaro que no comparto en absoluto su metodología y expresiones). Protestar por la disminución de la rentabilidad empresaria en un país con gente que come de la basura, ¿es justo y legítimo? ¿Si un desocupado corta un puente en Bs. As. y no dejar llegar al trabajo a miles de personas es una afrenta y desabastecer a un país entero una medida justa?.
Quién tome la palabra, que termino utilice y de que manera lo haga, es una disputa eminentemente política. Remite a la legitimidad de las accionar de los distintos actores y a los derechos que posee cada uno. Y esto está muy vinculado al primer conflicto, al de clases, los medios son de propiedad privada y defienden sus intereses por sobre todo.
Ahora si, un conflicto… pero irresoluble
Estos múltiples conflictos remiten en definitiva a la disputa por la apropiación de la renta colectiva, que en Argentina tiene una complicación adicional. Por mérito del lugar que se ocupa en la actual división internacional del trabajo, Argentina exporta productos que consume internamente, alimentos, petróleo y ello vincula la disputa por la renta con el equilibrio de la balanza comercial. La fuente de moneda extranjera, necesaria para adquirir bienes en el exterior, son casi exclusivamente los ingresos vía exportaciones, compuestas a su vez de muchos productos que son bienes salario. Cuando hay crecimiento interno, por un lado, se incrementa la demanda de estos bienes y disminuye el saldo exportable y la cantidad de divisas. Por otro, aumenta la demanda de productos manufacturados, lo que conlleva una mayor actividad industrial, abastecida de insumos importados, con lo cual aumentan las importaciones. Ambas repercuten negativamente en el saldo de la balanza comercial. El punto límite de esta fase del ciclo es la falta de divisas. Para obtenerlas, es necesaria una fase contractiva en el crecimiento de la economía, lo que redunda en una menor actividad industrial, una caída de la demanda doméstica y mayores beneficios para los sectores orientados al mercado externo, “el campo” entre otros. Una vez resuelto el “cuello de botella” de la falta de divisas, el bloque conformado por industriales y trabajadores presionaran al Estado para recuperar los recursos transferidos hacia la burguesía agroexportadora, por lo que se reinicia la fase expansiva del ciclo al incrementarse los salarios y la actividad industrial.
Me cansaron las telenovelas y películas malas
A la gran complejidad de este problema, su larga historia en la Argentina, y su carácter de irresoluble mientras se mantenga la actual división internacional del trabajo, se le agregan ahora nuevos elementos que cambian el escenario: el ingreso de China al mercado mundial, el elevado precio internacional de las commodities, la aparición de los pooles sojeros, la desaparición del “partido militar”, al cual muchas veces las entidades agrarias recurrían para que defendieran sus intereses, etc.). Todo ello, hace necesario actualizar la graduación de los lentes… sino queremos seguir viendo dos bultos indiferenciados y buscando a tientas cual es el bueno y cual el malo.
Marcelo Panero, 28 marzo 2008
26 mar 2008
El del 25 de Marzo 2008, un discurso insuficiente de CFK
Por Valeria Brusco
El conflicto que produjo el anuncio de un nuevo esquema de retenciones móviles a las exportaciones agrícolas es obviamente uno de tipo distributivo. No hay ninguna novedad en afirmar que la decisión del poder ejecutivo sobre a quien cobrarles impuestos (en este caso, retenciones) y luego a quien destinar esos recursos es ‘la’ decisión política por excelencia. Cuanto, cómo, a quien y para qué.Que hay sectores en la economía con intereses propios, tampoco es noticia: la industria pide protección o liberalizaciones, los servicios piden beneficios de radicación de empresas o protección a las empresas locales, los trabajadores nucleados en los gremios piden aumentos de salarios, el capital financiero pide que no le pongan restricciones, que no le suban las tasas de interés, etc. En este caso, los propietarios de las tierras cultivables ¿piden todos lo mismo? Pareciera que sí, aunque creo que es un error afirmarlo livianamente.El discurso de la presidenta no fue, desde mi punto de vista, irritante como tantos comunicadores lo calificaron. En todo caso, hay estilos, personalidades (Menem no era soberbio pero era otras cosas peores, y su cultivo de la simpatía no le impidió cometer actos ilícitos) pero creo que la presidenta configuró un 'otro', un destinatario del discurso que resultó , al menos, incorrecto. CFK se dirigió a los productores rurales, a los beneficiarios de altísimas tasas de rentabilidad en los últimos años, y no distinguió a grandes y chicos.No son lo mismo los pools de siembra, los grandes acopiadores que eligen cuando exportan según el precio internacional que los pequeños chacareros que resistieron el embate de los que alquilan campos y siguen firmes. Ellos venden cuando levantan la siembra: si el precio es bajo no hay tu tía para ellos.CFK logró poner en un mismo frente a pequeños y grandes, con un claro beneficio para los grandes, por cierto. Los pequeños tiene legitimidad, apoyo de la sociedad, de los intendentes, porque son los ‘proletarios’, los laburantes, los gringos de la pampa húmeda que trabajan de sol a sol. Los grandes se escudan en ellos, y gozan ahora de una posición en el mapa ideológico que no es la que tienen verdadera o históricamente, al menos.Los grandes productores se enfurecen contra la intervención estatal de la economía. Igual que lo hacen los librecambistas de épocas militares o del propio gobierno de Menem. Aducen razones de justicia, ¿Cuál justicia, señores? Hay pobres y ricos en una sociedad y hay que repartir, equilibrar, y para ello hace falta intervenir.La discrecionalidad en el uso de los recursos centrales (del gobierno nacional y también del gobierno provincial que no le manda proporcionalmente iguales cantidades a todos los municipios) es justamente como la palabra lo indica, injusto, discrecional.Pero las retenciones no entran en el esquema de coparticipación, como me recordó la ex diputada provincial María Eugenia Taquela hoy. La coparticipación se calcula para decirlo de modo muy simple en base a indicadores de pobreza, población y demás de cada provincia ( y desde hace muchos años es una ley que no se cumple, sino que se ejecuta 'a ojo'). Es probable que Córdoba pudiera recibir aún menos que lo que recibe actualemente cuando se recalculara. Es decir, las retenciones no van en la misma bolsa que coparticipación de impuestos.Sí considero adecuado en este marco la discusión de otras decisiones, por ejemplo el ya mítico y rimbombante proyecto de un tren rápido. Ese dinero no entra en ningun calculo de pobreza o necesidad o desarrollo sino que se otorga a los gobernadores aliados.Por lo tanto, hay discusiones que no trazan líneas claras entre las posiciones a favor o en contra. Yo, por ejemplo- y no porque interese mi posición particular, lo hago como ejercicio de discusión de argumentos- estoy a favor de una mejor distribución de ingresos y por lo tanto prefiero que a los grandes se les cobre mas que a los pequeños (no hay espacio para agregar elementos como el factor multiplicador de la economía: el campo sin agregar elaboración es un empleador de pocos, tiene leyes laborales anacrónicas y por lo tanto su peso en el desarrollo a nivel colectivo debe ser administrado por el poder central). Mi intención es señalar que CFK y sus colaboradores deberían aclarar el mapa del conflicto para que no estemos en contra de los que no estamos en contra.También, en esto de posicionarse crítica pero claramente, estoy a favor de la no discrecionalidad en la distribución de recursos públicos. No creo que debamos oir que ‘el campo’ es un juez que arbitrará mejores esquemas de distribución. No hay tal entidad - o por lo menos en este conflicto- de intereses monolíticos e inconfundibles. Hace falta que el discurso sea mas claro en cuanto a ganadores y perdedores, ¿no le parece?
El conflicto que produjo el anuncio de un nuevo esquema de retenciones móviles a las exportaciones agrícolas es obviamente uno de tipo distributivo. No hay ninguna novedad en afirmar que la decisión del poder ejecutivo sobre a quien cobrarles impuestos (en este caso, retenciones) y luego a quien destinar esos recursos es ‘la’ decisión política por excelencia. Cuanto, cómo, a quien y para qué.Que hay sectores en la economía con intereses propios, tampoco es noticia: la industria pide protección o liberalizaciones, los servicios piden beneficios de radicación de empresas o protección a las empresas locales, los trabajadores nucleados en los gremios piden aumentos de salarios, el capital financiero pide que no le pongan restricciones, que no le suban las tasas de interés, etc. En este caso, los propietarios de las tierras cultivables ¿piden todos lo mismo? Pareciera que sí, aunque creo que es un error afirmarlo livianamente.El discurso de la presidenta no fue, desde mi punto de vista, irritante como tantos comunicadores lo calificaron. En todo caso, hay estilos, personalidades (Menem no era soberbio pero era otras cosas peores, y su cultivo de la simpatía no le impidió cometer actos ilícitos) pero creo que la presidenta configuró un 'otro', un destinatario del discurso que resultó , al menos, incorrecto. CFK se dirigió a los productores rurales, a los beneficiarios de altísimas tasas de rentabilidad en los últimos años, y no distinguió a grandes y chicos.No son lo mismo los pools de siembra, los grandes acopiadores que eligen cuando exportan según el precio internacional que los pequeños chacareros que resistieron el embate de los que alquilan campos y siguen firmes. Ellos venden cuando levantan la siembra: si el precio es bajo no hay tu tía para ellos.CFK logró poner en un mismo frente a pequeños y grandes, con un claro beneficio para los grandes, por cierto. Los pequeños tiene legitimidad, apoyo de la sociedad, de los intendentes, porque son los ‘proletarios’, los laburantes, los gringos de la pampa húmeda que trabajan de sol a sol. Los grandes se escudan en ellos, y gozan ahora de una posición en el mapa ideológico que no es la que tienen verdadera o históricamente, al menos.Los grandes productores se enfurecen contra la intervención estatal de la economía. Igual que lo hacen los librecambistas de épocas militares o del propio gobierno de Menem. Aducen razones de justicia, ¿Cuál justicia, señores? Hay pobres y ricos en una sociedad y hay que repartir, equilibrar, y para ello hace falta intervenir.La discrecionalidad en el uso de los recursos centrales (del gobierno nacional y también del gobierno provincial que no le manda proporcionalmente iguales cantidades a todos los municipios) es justamente como la palabra lo indica, injusto, discrecional.Pero las retenciones no entran en el esquema de coparticipación, como me recordó la ex diputada provincial María Eugenia Taquela hoy. La coparticipación se calcula para decirlo de modo muy simple en base a indicadores de pobreza, población y demás de cada provincia ( y desde hace muchos años es una ley que no se cumple, sino que se ejecuta 'a ojo'). Es probable que Córdoba pudiera recibir aún menos que lo que recibe actualemente cuando se recalculara. Es decir, las retenciones no van en la misma bolsa que coparticipación de impuestos.Sí considero adecuado en este marco la discusión de otras decisiones, por ejemplo el ya mítico y rimbombante proyecto de un tren rápido. Ese dinero no entra en ningun calculo de pobreza o necesidad o desarrollo sino que se otorga a los gobernadores aliados.Por lo tanto, hay discusiones que no trazan líneas claras entre las posiciones a favor o en contra. Yo, por ejemplo- y no porque interese mi posición particular, lo hago como ejercicio de discusión de argumentos- estoy a favor de una mejor distribución de ingresos y por lo tanto prefiero que a los grandes se les cobre mas que a los pequeños (no hay espacio para agregar elementos como el factor multiplicador de la economía: el campo sin agregar elaboración es un empleador de pocos, tiene leyes laborales anacrónicas y por lo tanto su peso en el desarrollo a nivel colectivo debe ser administrado por el poder central). Mi intención es señalar que CFK y sus colaboradores deberían aclarar el mapa del conflicto para que no estemos en contra de los que no estamos en contra.También, en esto de posicionarse crítica pero claramente, estoy a favor de la no discrecionalidad en la distribución de recursos públicos. No creo que debamos oir que ‘el campo’ es un juez que arbitrará mejores esquemas de distribución. No hay tal entidad - o por lo menos en este conflicto- de intereses monolíticos e inconfundibles. Hace falta que el discurso sea mas claro en cuanto a ganadores y perdedores, ¿no le parece?
26 ene 2008
BELLEZA, ESTEREOTIPOS Y GÉNERO
Por Valeria Brusco
Guía esta opinión el espíritu de la crítica constructiva. Las mujeres, y sabemos que hay kilómetros de literatura sobre el tema, han inspirado composiciones y sensaciones de las mas variadas a través de la historia, pero, me pregunto, ¿los hombres no?
Mi intención es generar alguna discusión sobre el rol de los medios de comunicación en la difusión de estereotipos de mujer (entre otros) que dificultan un desarrollo social equitativo.
En estos días termina un concurso en el diario cordobés de mayor tirada, La Voz del Interior, sobre La chica del verano. Este invita a votar por la mas linda de las modelos y actrices de la temporada 2008. Yo me preguntaba si una sociedad constituida por una mitad femenina y una mitad masculina no estaba siendo tratada desigualmente.
Las mujeres históricamente han dado importantes luchas por hacerse un lugar en el mundo público. Sabemos de las reivindicaciones de las sufragistas a fines del siglo 19, de las dificultades para , luego de ser habilitadas para votar, ser elegidas, y también escuchamos de las dificultades para acceder a empleos con igual salario que sus pares hombres. También sabemos por los informes de organismos como UNICEF y PNUD que la pobreza afecta en el mundo especialmente a las mujeres, quienes están culturalmente encargadas de la reproducción en el hogar, o sea, el cuidado de la familia (hijos y mayores, muchas veces)
En este proceso largo y contínuo, han habido sustantivos avances, en algunos países mas que en otros. Incluso dentro de un mismo país, hay regiones, provincias, en las que la situación es menos desalentadora. Entonces, ¿no podría el diario más importante de Córdoba reflejar que en esta sociedad las mujeres tienen un lugar más allá del estereotipo de la belleza física?
Quizás mi crítica esté fuera de lugar en una época del año en que se acentúa el costado de show y de verano de las noticias. Si así fuera, y debiéramos relajar las seriedad del tema en pos de un concurso liviano que busca hacer que la temporada tenga sabor diferente ¿porqué no hacer un concurso para que votemos al hombre mas lindo y mas interesante ¿ Será que no hay suficientes personajes en las obras de Carlos Paz? O será que los hombres han adoptado un papel social que los hace 'los que miran, pero no los mirados’? Creo que podría ser, además de divertido, aleccionador plantearnos estas preguntas sin prejuicios.
Guía esta opinión el espíritu de la crítica constructiva. Las mujeres, y sabemos que hay kilómetros de literatura sobre el tema, han inspirado composiciones y sensaciones de las mas variadas a través de la historia, pero, me pregunto, ¿los hombres no?
Mi intención es generar alguna discusión sobre el rol de los medios de comunicación en la difusión de estereotipos de mujer (entre otros) que dificultan un desarrollo social equitativo.
En estos días termina un concurso en el diario cordobés de mayor tirada, La Voz del Interior, sobre La chica del verano. Este invita a votar por la mas linda de las modelos y actrices de la temporada 2008. Yo me preguntaba si una sociedad constituida por una mitad femenina y una mitad masculina no estaba siendo tratada desigualmente.
Las mujeres históricamente han dado importantes luchas por hacerse un lugar en el mundo público. Sabemos de las reivindicaciones de las sufragistas a fines del siglo 19, de las dificultades para , luego de ser habilitadas para votar, ser elegidas, y también escuchamos de las dificultades para acceder a empleos con igual salario que sus pares hombres. También sabemos por los informes de organismos como UNICEF y PNUD que la pobreza afecta en el mundo especialmente a las mujeres, quienes están culturalmente encargadas de la reproducción en el hogar, o sea, el cuidado de la familia (hijos y mayores, muchas veces)
En este proceso largo y contínuo, han habido sustantivos avances, en algunos países mas que en otros. Incluso dentro de un mismo país, hay regiones, provincias, en las que la situación es menos desalentadora. Entonces, ¿no podría el diario más importante de Córdoba reflejar que en esta sociedad las mujeres tienen un lugar más allá del estereotipo de la belleza física?
Quizás mi crítica esté fuera de lugar en una época del año en que se acentúa el costado de show y de verano de las noticias. Si así fuera, y debiéramos relajar las seriedad del tema en pos de un concurso liviano que busca hacer que la temporada tenga sabor diferente ¿porqué no hacer un concurso para que votemos al hombre mas lindo y mas interesante ¿ Será que no hay suficientes personajes en las obras de Carlos Paz? O será que los hombres han adoptado un papel social que los hace 'los que miran, pero no los mirados’? Creo que podría ser, además de divertido, aleccionador plantearnos estas preguntas sin prejuicios.
2 ene 2008
Año nuevo, reformas políticas
El 2008 fue un año especialmente provocador en cuanto a reforma política en Argentina. Las elecciones nacionales, las provinciales, su convocatoria y las candidaturas fueron motivo de discusión.
Llevamos adelante una encuesta a expertos sobre partidos políticos y reforma política que está siendo procesada y estará publicada en breve en esta página (Hay algunos extractos de respuestas publicados ya en meses anteriores)
Para mayor info escribir a Valeriabrusco@ciudad.com.ar
Llevamos adelante una encuesta a expertos sobre partidos políticos y reforma política que está siendo procesada y estará publicada en breve en esta página (Hay algunos extractos de respuestas publicados ya en meses anteriores)
Para mayor info escribir a Valeriabrusco@ciudad.com.ar
5 dic 2007
El debate debe continuar. Segunda reunión de discusión sobre Reforma Política (2007)
2 dic 2007
La Reforma Política Posible. Foro en La Voz del Interior, martes 4 de diciembre 2007

Aunque el evento es de acceso libre y gratuito, se cursarán invitaciones personales a funcionarios municipales, provinciales y nacionales de los poderes judicial, ejecutivo y legislativo. Además y muy especialmente, se invitará a los miembros de la comisión asesora para la reforma política de la provincia de Córdoba, que coordina Daniel Zovatto.
Reformas posibles
Por Valeria Brusco
Los años 90 fueron de muerte para la política. La estabilidad económica, la paridad del dólar y los ajustes de estado recetados, se discutían con pizza y champán. El credo rezaba 'muera la política, que genera gastos, ahorremos'. Con el estallido del 2001, esa consideración de la política se agravó al punto de sostener que la única posibilidad estaba en la sociedad civil, directamente organizada y no a travésde partidos políticos. Para ello hubo propuestas como la de pasar a un sistema uninominal, que no quiere decir mas que 'un nombre' (ese sistema elimina la lista de diputados y la reemplaza por un candidato de un circuito mas pequeño, en el cual el que saca mas votos gana, sindejar lugar a la representación de minorías) Otra propuesta consistía en suspender el monopolio de los partidos políticos para presentar candidaturas. Se proponía que loscandidatos pudieran ser miembros independientes de la sociedad, lo cual implicaba que no propusieran programas organizados ideológicamente sino propuestas personalessostenidas en la imagen del candidato.
Conviene analizar uno de los corolarios de esta posición ‘anti política’ que ganó tantos adeptos y se convirtió en el discurso políticamente correcto (paradójicamente).
Los mapas ideológicos se consideran irrelevantes e incluso perniciosos para los sectores que proponen estas modificaciones y en cambio, cobra peso el discurso tranquilizador y amable de 'la gente'. Se pasa de discutir propuestas que tienen impacto en distintosgrupos sociales, a hablar de lo que le importa a la gente. Es necesario señalar, en estos tiempos de renovación en la discusión política, que 'la gente' no es un colectivo homogéneo, que hay gente que paga pocos impuestos y tiene altos ingresos, quehay gente que no accede a la educación pública o al transporte, que hay gente que sufre la precariedad laboral, etc. Todos ellos son 'gente' que no puede ser tratada con la misma política. Y en estos conflictos reside la esencia de la política, en priorizar ciertoscolectivos sociales y sus intereses, sobre otros.
Los encargados de organizar las ideas y propuestas para definir estas políticas son los partidos políticos, que en base a sus prioridades consiguen agrupar simpatizantes,elaborar estrategias para ganar elecciones y llegado el momento poner en marcha las propuestas que priorizan.Los tiempos de la política como mala palabra felizmente pasaron, aunque quedaron las consecuencias, entre otras: una de las peores distribuciones del ingreso en mucho tiempo,fragmentación y crisis de los partidos políticos y bajos niveles de participación política (incluso en áreas antes impensables, como el acto de ir a votar o defiscalizar o presidir mesas electorales). Estas dificultades en términos electorales nos han puesto a trabajar. Celebro que estemos empezando a escuchar en diversos ámbitos 'hay que fortalecer los partidos políticos' ' las ongs son muy importantes pero sin partidos no hay democracia' Celebro que políticos, académicos y periodistas compartamos un espacio, nos escuchemos y discutamos argumentos sobre reforma política. Una reforma que podría abordar cuestiones cruciales como el de los padrones de afiliados partidarios, de la justicia electoral necesaria, del sistema de traducción de votos en bancas en la legislatura, del sistema de doble vuelta, de alianzas y sumatorias, de organización de autoridades de mesa, de fechas de elecciones locales y provinciales, de financiamiento y publicidad de los partidos, de los instrumentos de votación (boleta única), etc.
En una época en que la política está viva, representantes de la acción política, de la investigación académica y de la comunicación se sientan juntos en un foro el 4 dediciembre 2007 en el Auditorio Carlos Ortiz de la Voz del Interior para seguir pensando en una reforma política posible.
Los años 90 fueron de muerte para la política. La estabilidad económica, la paridad del dólar y los ajustes de estado recetados, se discutían con pizza y champán. El credo rezaba 'muera la política, que genera gastos, ahorremos'. Con el estallido del 2001, esa consideración de la política se agravó al punto de sostener que la única posibilidad estaba en la sociedad civil, directamente organizada y no a travésde partidos políticos. Para ello hubo propuestas como la de pasar a un sistema uninominal, que no quiere decir mas que 'un nombre' (ese sistema elimina la lista de diputados y la reemplaza por un candidato de un circuito mas pequeño, en el cual el que saca mas votos gana, sindejar lugar a la representación de minorías) Otra propuesta consistía en suspender el monopolio de los partidos políticos para presentar candidaturas. Se proponía que loscandidatos pudieran ser miembros independientes de la sociedad, lo cual implicaba que no propusieran programas organizados ideológicamente sino propuestas personalessostenidas en la imagen del candidato.
Conviene analizar uno de los corolarios de esta posición ‘anti política’ que ganó tantos adeptos y se convirtió en el discurso políticamente correcto (paradójicamente).
Los mapas ideológicos se consideran irrelevantes e incluso perniciosos para los sectores que proponen estas modificaciones y en cambio, cobra peso el discurso tranquilizador y amable de 'la gente'. Se pasa de discutir propuestas que tienen impacto en distintosgrupos sociales, a hablar de lo que le importa a la gente. Es necesario señalar, en estos tiempos de renovación en la discusión política, que 'la gente' no es un colectivo homogéneo, que hay gente que paga pocos impuestos y tiene altos ingresos, quehay gente que no accede a la educación pública o al transporte, que hay gente que sufre la precariedad laboral, etc. Todos ellos son 'gente' que no puede ser tratada con la misma política. Y en estos conflictos reside la esencia de la política, en priorizar ciertoscolectivos sociales y sus intereses, sobre otros.
Los encargados de organizar las ideas y propuestas para definir estas políticas son los partidos políticos, que en base a sus prioridades consiguen agrupar simpatizantes,elaborar estrategias para ganar elecciones y llegado el momento poner en marcha las propuestas que priorizan.Los tiempos de la política como mala palabra felizmente pasaron, aunque quedaron las consecuencias, entre otras: una de las peores distribuciones del ingreso en mucho tiempo,fragmentación y crisis de los partidos políticos y bajos niveles de participación política (incluso en áreas antes impensables, como el acto de ir a votar o defiscalizar o presidir mesas electorales). Estas dificultades en términos electorales nos han puesto a trabajar. Celebro que estemos empezando a escuchar en diversos ámbitos 'hay que fortalecer los partidos políticos' ' las ongs son muy importantes pero sin partidos no hay democracia' Celebro que políticos, académicos y periodistas compartamos un espacio, nos escuchemos y discutamos argumentos sobre reforma política. Una reforma que podría abordar cuestiones cruciales como el de los padrones de afiliados partidarios, de la justicia electoral necesaria, del sistema de traducción de votos en bancas en la legislatura, del sistema de doble vuelta, de alianzas y sumatorias, de organización de autoridades de mesa, de fechas de elecciones locales y provinciales, de financiamiento y publicidad de los partidos, de los instrumentos de votación (boleta única), etc.
En una época en que la política está viva, representantes de la acción política, de la investigación académica y de la comunicación se sientan juntos en un foro el 4 dediciembre 2007 en el Auditorio Carlos Ortiz de la Voz del Interior para seguir pensando en una reforma política posible.
5 nov 2007
31 oct 2007
Los 'detalles' de la democracia argentina*
Una vez que se silencien los sonidos del escrutinio, lento y discutido de este octubre de 2007 y se reflote el discurso políticamente correcto de la reforma política ¿vamos a seguir viendo cómo se ignora que las boletas argentinas para votar son un problema? ¿Seguirá recitando el discurso ‘experto’ que la reforma política debe tratar temas mas ‘importantes’ que la propia forma del voto? Si eso sucede, yo seguiré insistiendo: el diseño anacrónico del instrumento para votar en Argentina es un problema crucial। Y no estoy sola en esta cruzada, hay politólogos, políticos y dirigentes de Ongs muy prestigiosas que avalan la discusión.
Es cierto que hay una implosión de los partidos políticos, que hay una ‘democracia de candidatos’, que en semejante fragmentación nadie tiene muy claro en qué se diferencian Fulano y Mengano en las grandes líneas, que menos se sabe quien apoya a quien y desde cuando. Todo eso es cierto y es central encontrar caminos de reencauzamiento de una democracia con partidos sólidos y previsibles. Pero con un instrumento precario como la boleta que usamos, seguro que no tendremos una mejor democracia.
Los partidos políticos distrinuyen las boletas electorales en pocos lugares del mundo, a saber: Panamá, Uruguay y Colombia hasta 1991. En Argentina, sabemos que es una estrategia mas de campaña: se hace propaganda los días previos a la elección usando la boleta como un panfleto. Los votantes ‘hacen su elección’ fuera del cuarto oscuro con influencia de algunos dirigentes políticos. La investigación sobre clientelismo en Argentina en la que trabajo hace 8 años (con Susan Stokes y Marcelo Nazareno)me permite afirmarlo.
Los partidos tienen esa ventaja, la de la distribución de las boletas (y quizás inducir mediante dádivas o pequeños servicios a sus simpatizantes a votar de determinada manera), pero, seamos justos, no todo es rosas para ellos. Tienen además ciertos costos que debieran –creo yo- preocuparnos a todos.
Los partidos políticos, grandes y pequeños, deben disponer de recursos para imprimir las boletas, deben garantizar cierta cantidad de papeletas en los cuartos oscuros al comenzar la elección pero también – en lo que ya no es paradojal sino esquizofrénico- cuidar que nadie las retire del lugar de votación durante la elección.
La paradoja esquizoide está en la asignación de responsabilidades. La Justicia electoral deposita la responsabilidad del normal desenvolvimiento del comicio en los partidos políticos. Los partidos le piden ayuda a la Justica cuando ven que les roban sus votos.
Ergo: los ciudadanos no gozamos del derecho de elegir a (algunos) representantes. La Justicia nos mira a los ojos y nos dice: ´sólo tienen derecho de elegir a quienes tengan fiscales en cada mesa’
¿Puede uan democracia sostenerse en el número de (70 mil) fiscales por cada partido?
Hay algunos caminos posibles para estas disfunciones. En mi opinión el voto electrónico no es el mejor, ni el más usado en los países desarrollados ni el más seguro (no ignoramos que ningún sistema es seguro del todo y siempre)
Mas de un especialista ha señalado la necesidad de adoptar la boleta australiana o cédula única para la elección.
Se trata de una boleta del tamaño de una hoja oficio en donde se enlistan todos los candidatos con el mismo tamaño de letra, una foto o logo del partido y –como si fuera un examen de múltiple opción- el votante marca con una cruz el nombre del partido o candidato que le guste.
Si se trata de una elección a presidente hay una hoja o cédula. Si concurren elecciones a diputados hay otra cédula donde se listan los candidatos a diputados.
¿Qué solucionamos con ellas?
La Justicia administra el proceso, distribuye las cédulas. En un cuarto oscuro, la Justicia Federal debe imprimir y garantizar nada más que 450 o 250 (según el número de votantes de cada mesa) de esas papeletas.
No hay que cuidarse de ‘ladrones de boletas’. Ningún puntero o militante estará interesado en robarlas puesto que su candidato figura en la boleta.
Elegimos dentro del cuarto oscuro. Como no se distribuyen de antemano, proquye la Justicia manda las cédulas dentro de la urna el día de la elección, los ciudadanos solo pueden elegir en el cuarto oscuro.
No votamos ‘colgados’. Como se hace una marca para cada tipo de cargo (presidente en una cédula, diputado en otra cédula) la sumatoria-acople-colectora no existe mas, como por arte de magia. Hago dos ‘examenes de múltiple opción’ y elijo a cada candidato de hojas oficio diferentes.
Con el resultado del domingo 28 de octubre de 2007, quizás una reforma política que garantice estos cambios no parece una prioridad, pero quizás no conocemos la agenda definitiva. Algunos medios de comunicación, las ongs dedicadas a cuestiones de transparencia y democracia y lsoprofesionales de la ciencia política estamso llevando adelante un serio movimiento con el objetivo de que las elecciones del 2009 no nos pongan de tan mal humor.
La reforma política tiene que ser amplia, abarcar discusiones sustantivas como la transparencia, el mallaportionment, la implosión de los partidos políticos, las deficiencias de la Justicia electoral, pero no podemos perder de vista los detalles que son los que hacen llevadera (¿y feliz?) la vida cotidiana.
*valeria brusco
Es cierto que hay una implosión de los partidos políticos, que hay una ‘democracia de candidatos’, que en semejante fragmentación nadie tiene muy claro en qué se diferencian Fulano y Mengano en las grandes líneas, que menos se sabe quien apoya a quien y desde cuando. Todo eso es cierto y es central encontrar caminos de reencauzamiento de una democracia con partidos sólidos y previsibles. Pero con un instrumento precario como la boleta que usamos, seguro que no tendremos una mejor democracia.
Los partidos políticos distrinuyen las boletas electorales en pocos lugares del mundo, a saber: Panamá, Uruguay y Colombia hasta 1991. En Argentina, sabemos que es una estrategia mas de campaña: se hace propaganda los días previos a la elección usando la boleta como un panfleto. Los votantes ‘hacen su elección’ fuera del cuarto oscuro con influencia de algunos dirigentes políticos. La investigación sobre clientelismo en Argentina en la que trabajo hace 8 años (con Susan Stokes y Marcelo Nazareno)me permite afirmarlo.
Los partidos tienen esa ventaja, la de la distribución de las boletas (y quizás inducir mediante dádivas o pequeños servicios a sus simpatizantes a votar de determinada manera), pero, seamos justos, no todo es rosas para ellos. Tienen además ciertos costos que debieran –creo yo- preocuparnos a todos.
Los partidos políticos, grandes y pequeños, deben disponer de recursos para imprimir las boletas, deben garantizar cierta cantidad de papeletas en los cuartos oscuros al comenzar la elección pero también – en lo que ya no es paradojal sino esquizofrénico- cuidar que nadie las retire del lugar de votación durante la elección.
La paradoja esquizoide está en la asignación de responsabilidades. La Justicia electoral deposita la responsabilidad del normal desenvolvimiento del comicio en los partidos políticos. Los partidos le piden ayuda a la Justica cuando ven que les roban sus votos.
Ergo: los ciudadanos no gozamos del derecho de elegir a (algunos) representantes. La Justicia nos mira a los ojos y nos dice: ´sólo tienen derecho de elegir a quienes tengan fiscales en cada mesa’
¿Puede uan democracia sostenerse en el número de (70 mil) fiscales por cada partido?
Hay algunos caminos posibles para estas disfunciones. En mi opinión el voto electrónico no es el mejor, ni el más usado en los países desarrollados ni el más seguro (no ignoramos que ningún sistema es seguro del todo y siempre)
Mas de un especialista ha señalado la necesidad de adoptar la boleta australiana o cédula única para la elección.
Se trata de una boleta del tamaño de una hoja oficio en donde se enlistan todos los candidatos con el mismo tamaño de letra, una foto o logo del partido y –como si fuera un examen de múltiple opción- el votante marca con una cruz el nombre del partido o candidato que le guste.
Si se trata de una elección a presidente hay una hoja o cédula. Si concurren elecciones a diputados hay otra cédula donde se listan los candidatos a diputados.
¿Qué solucionamos con ellas?
La Justicia administra el proceso, distribuye las cédulas. En un cuarto oscuro, la Justicia Federal debe imprimir y garantizar nada más que 450 o 250 (según el número de votantes de cada mesa) de esas papeletas.
No hay que cuidarse de ‘ladrones de boletas’. Ningún puntero o militante estará interesado en robarlas puesto que su candidato figura en la boleta.
Elegimos dentro del cuarto oscuro. Como no se distribuyen de antemano, proquye la Justicia manda las cédulas dentro de la urna el día de la elección, los ciudadanos solo pueden elegir en el cuarto oscuro.
No votamos ‘colgados’. Como se hace una marca para cada tipo de cargo (presidente en una cédula, diputado en otra cédula) la sumatoria-acople-colectora no existe mas, como por arte de magia. Hago dos ‘examenes de múltiple opción’ y elijo a cada candidato de hojas oficio diferentes.
Con el resultado del domingo 28 de octubre de 2007, quizás una reforma política que garantice estos cambios no parece una prioridad, pero quizás no conocemos la agenda definitiva. Algunos medios de comunicación, las ongs dedicadas a cuestiones de transparencia y democracia y lsoprofesionales de la ciencia política estamso llevando adelante un serio movimiento con el objetivo de que las elecciones del 2009 no nos pongan de tan mal humor.
La reforma política tiene que ser amplia, abarcar discusiones sustantivas como la transparencia, el mallaportionment, la implosión de los partidos políticos, las deficiencias de la Justicia electoral, pero no podemos perder de vista los detalles que son los que hacen llevadera (¿y feliz?) la vida cotidiana.
*valeria brusco
24 oct 2007
SUMATORIAS O COLECTORAS. ¿QUE OPINAN LOS EXPERTOS?





Por Valeria Brusco
Con motivo de realizarse una Jornada sobre Reforma Política y Electoral en Córdoba el pasado 18 de octubre, la politóloga Valeria Brusco, una de las convocantes a la jornada, hizo circular una encuesta entre académicos e invitados a la jornada. El objetivo de la encuesta era conocer las opiniones de expertos del mundo académico y político sobre puntos cruciales de una eventual reforma.
Estos expertos fueron, a su vez, recomendando a otros y en lo que se llama el mecanismo de ‘la bola de nieve’ para seleccionar respondientes, en menos de un mes se recibieron 31 respuestas. Entre otros Ana María Mustapic, (Di Tella); Andrés Malamud (Univ Lisboa); Andrés Pérez Liñán (Univ Católica de Chile); Antonio Cicioni (CIPPEC); Carlos March (AVINA), Cecilia Mathieu (Jueza electoral municipal Cba); Eduardo Capdevila (UCR. Ex legislador, Ministro de gobierno de Eduardo Angeloz); German Lodola (Univ Pittsburgh);Gonzalo Fernández,(CEA-UNC);Gustavo Blutman (UBA); Horacio Cao (UNSam, UBA); Hugo Seleme (UNC) Ignacio Liendo (Univ Siglo 21) Juan Abal Medina (Subsecretario de la gestión Pública) Juan Arato (abogado) Julieta Suarez Cao (Univ Northwestern)Laura Sesma (Dip Nac Part socialista) Laura Trucco (UdeSA)Lucas Lazaro ( Siglo 21) Marcela Gonzalez (UCC); Marcelo Leiras (UdeSA);Marcelo Nazareno (UCC, UNC);Marcelo Panero (UNVM) Marcos Novaro (Conicet) María Ines Tula (CIPPEC)Mariana Caminotti (UNSaM);Mario Navarro (UNSaM) ; Mario Riorda (UCC);Martin D' Alessandro ( UdeSA)Miguel De Luca.(UBA) y Pablo Riberi ( UCC)
De los 31 encuestados solo dos dijeron que la sumatoria debe seguir en vigencia, aunque no dieron las razones de ello.
Entre las enfáticas negativas a mantener el mecanismo- el 71% de los encuestados- Lodola señala que ‘Es un mecanismo que potencia la fragmentación política y la oferta electoral de cargos menores, desalienta la formación de frentes electorales mas “programáticos”, facilita el surgimiento de “agencias” (no de partidos) políticas, y tiende a aumentar las ventajas del partido en el poder al “abaratar” el intercambio de apoyos.’ Suarez Cao dice ‘No habría que generar más incentivos institucionales para que los partidos se sigan “astillando.” Que un partido presente sus candidatos elegidos en internas (si hay facciones en juego) sería un incentivo positivo para fortalecer a las organizaciones’ Trucco sostuvo que ‘El acople repercute en la identidad de los partidos políticos, y esto agrava la sensación de falta de opciones y la desinstitucionalización. Si todos comparten listas con todos se desdibuja la oposición y se agrandan los costos de entrada para los partidos nuevos, por lo que se daña la competencia’ y finalmente Nazareno sostuvo que ‘Genera una enorme proliferación de diferentes candidaturas y con ello una gran confusión en los votantes. Por otro lado, deteriora la disciplina de los legisladores y hace mas difícil la relación del ejecutivo con su “propia” bancada que termina siendo una mezcla de facciones autónomas y muchas veces sin coincidencia programática y/o ideológica alguna. Si hay voluntad de unir fuerzas, que se haga a través de alianzas o frentes formales que incluyan todas las candidaturas’
Un 12% dijeron que ‘en algunos casos’convendría mantener en vigencia las sumatorias o acoples. Abal Medina, quien sostuvo que es necesario -aunque ‘no ahora-’modificar el diseño y la administración de las boletas, al referirse a la sumatoria respondió que la modificación ‘dependerá de cual sea el modelo de boleta que se establezca’ y con ello no defendió el sistema de sumatoria ni lo criticó. Gonzalo Fernández, de la UNCórdoba y ex dirigente de la Democracia Cristiana, sostiene que ‘La ley puede exigir que los partidos que coincidan en determinados candidatos constituyan una “alianza transitoria” como le llama la ley de partidos políticos, pese a que algunos partidos se quejarán de que al elegir un nombre de fantasía pierden identidad. Pero la alianza no tiene solución posible cuando varios partidos coinciden sólo en determinadas categorías de candidatos. Es totalmente legítimo que partidos menores prefieran no llevar candidatos a cargos ejecutivos porque la gente tiende a optar por los que tienen chances. En esos casos, boleta deberá contener una parte que se repetirá y otra que no lo será, y eso no tiene solución, salvo cambiar la forma de la boleta. No es lo mismo la sumatoria de Unión por Córdoba (todas las candidaturas idénticas) que la de Juez (algunos partidos tenían legítimo interés de llevar candidatos propios a la Legislatura, y en todo caso será problema del candidato permitírselos debilitando después la disciplina de su bloque). Pero la situación se suma por la facilidad con que se están constituyendo partidos “muletos”. Estos partidos vecinales en los municipios del Gran Buenos Aires (Frente para la Victoria 1, Frente para la Victoria 2, etc.,) son la muestra cabal del poco cuidado de la justicia electoral en otorgar personerías’.
Andrés Pérez Liñán, de la Univ Católica de Chile, sostiene que ‘algunas posturas críticas sobre la sumatoria parecen asumir que los electores seleccionan la boleta en el cuarto oscuro en forma aleatoria. En tal caso, tendría sentido argumentar que la multiplicación de listas que apoyan a una misma fórmula puede incrementar sus probabilidades de éxito. Sin embargo, este supuesto parece poco realista; resulta más creíble pensar que ciertas listas apoyan a una fórmula común porque quieren aprovechar su arrastre (coattails). En este caso, tendría sentido eliminar la sumatoria solamente si el objetivo es reducir el número de listas y favorecer a los partidos nacionales (o mejor dicho, al grupo local más fuerte y en mejor capacidad para negociar con los candidatos nacionales). Pero si el objetivo es defender la pluralidad de listas a nivel local, la sumatoria parece un mecanismo bastante eficiente’.
La propuesta es abandonar la boleta de diseño decimonónico (que solo usan en Uruguay, Panamá y Colombia hasta 1991) por la cédula única o ‘boleta australiana’el problema de la sumatoria se acaba. La cédula de candidato a presidente por ejemplo, tiene las fotos y nombres de todos los candidatos/as; otra cédula, la de diputados, etc. El votante no los votará por arrastre del candidato ejecutivo, deberá hacer un acto de marcar la lista del partido o alianza de “su” elección.
Con motivo de realizarse una Jornada sobre Reforma Política y Electoral en Córdoba el pasado 18 de octubre, la politóloga Valeria Brusco, una de las convocantes a la jornada, hizo circular una encuesta entre académicos e invitados a la jornada. El objetivo de la encuesta era conocer las opiniones de expertos del mundo académico y político sobre puntos cruciales de una eventual reforma.
Estos expertos fueron, a su vez, recomendando a otros y en lo que se llama el mecanismo de ‘la bola de nieve’ para seleccionar respondientes, en menos de un mes se recibieron 31 respuestas. Entre otros Ana María Mustapic, (Di Tella); Andrés Malamud (Univ Lisboa); Andrés Pérez Liñán (Univ Católica de Chile); Antonio Cicioni (CIPPEC); Carlos March (AVINA), Cecilia Mathieu (Jueza electoral municipal Cba); Eduardo Capdevila (UCR. Ex legislador, Ministro de gobierno de Eduardo Angeloz); German Lodola (Univ Pittsburgh);Gonzalo Fernández,(CEA-UNC);Gustavo Blutman (UBA); Horacio Cao (UNSam, UBA); Hugo Seleme (UNC) Ignacio Liendo (Univ Siglo 21) Juan Abal Medina (Subsecretario de la gestión Pública) Juan Arato (abogado) Julieta Suarez Cao (Univ Northwestern)Laura Sesma (Dip Nac Part socialista) Laura Trucco (UdeSA)Lucas Lazaro ( Siglo 21) Marcela Gonzalez (UCC); Marcelo Leiras (UdeSA);Marcelo Nazareno (UCC, UNC);Marcelo Panero (UNVM) Marcos Novaro (Conicet) María Ines Tula (CIPPEC)Mariana Caminotti (UNSaM);Mario Navarro (UNSaM) ; Mario Riorda (UCC);Martin D' Alessandro ( UdeSA)Miguel De Luca.(UBA) y Pablo Riberi ( UCC)
De los 31 encuestados solo dos dijeron que la sumatoria debe seguir en vigencia, aunque no dieron las razones de ello.
Entre las enfáticas negativas a mantener el mecanismo- el 71% de los encuestados- Lodola señala que ‘Es un mecanismo que potencia la fragmentación política y la oferta electoral de cargos menores, desalienta la formación de frentes electorales mas “programáticos”, facilita el surgimiento de “agencias” (no de partidos) políticas, y tiende a aumentar las ventajas del partido en el poder al “abaratar” el intercambio de apoyos.’ Suarez Cao dice ‘No habría que generar más incentivos institucionales para que los partidos se sigan “astillando.” Que un partido presente sus candidatos elegidos en internas (si hay facciones en juego) sería un incentivo positivo para fortalecer a las organizaciones’ Trucco sostuvo que ‘El acople repercute en la identidad de los partidos políticos, y esto agrava la sensación de falta de opciones y la desinstitucionalización. Si todos comparten listas con todos se desdibuja la oposición y se agrandan los costos de entrada para los partidos nuevos, por lo que se daña la competencia’ y finalmente Nazareno sostuvo que ‘Genera una enorme proliferación de diferentes candidaturas y con ello una gran confusión en los votantes. Por otro lado, deteriora la disciplina de los legisladores y hace mas difícil la relación del ejecutivo con su “propia” bancada que termina siendo una mezcla de facciones autónomas y muchas veces sin coincidencia programática y/o ideológica alguna. Si hay voluntad de unir fuerzas, que se haga a través de alianzas o frentes formales que incluyan todas las candidaturas’
Un 12% dijeron que ‘en algunos casos’convendría mantener en vigencia las sumatorias o acoples. Abal Medina, quien sostuvo que es necesario -aunque ‘no ahora-’modificar el diseño y la administración de las boletas, al referirse a la sumatoria respondió que la modificación ‘dependerá de cual sea el modelo de boleta que se establezca’ y con ello no defendió el sistema de sumatoria ni lo criticó. Gonzalo Fernández, de la UNCórdoba y ex dirigente de la Democracia Cristiana, sostiene que ‘La ley puede exigir que los partidos que coincidan en determinados candidatos constituyan una “alianza transitoria” como le llama la ley de partidos políticos, pese a que algunos partidos se quejarán de que al elegir un nombre de fantasía pierden identidad. Pero la alianza no tiene solución posible cuando varios partidos coinciden sólo en determinadas categorías de candidatos. Es totalmente legítimo que partidos menores prefieran no llevar candidatos a cargos ejecutivos porque la gente tiende a optar por los que tienen chances. En esos casos, boleta deberá contener una parte que se repetirá y otra que no lo será, y eso no tiene solución, salvo cambiar la forma de la boleta. No es lo mismo la sumatoria de Unión por Córdoba (todas las candidaturas idénticas) que la de Juez (algunos partidos tenían legítimo interés de llevar candidatos propios a la Legislatura, y en todo caso será problema del candidato permitírselos debilitando después la disciplina de su bloque). Pero la situación se suma por la facilidad con que se están constituyendo partidos “muletos”. Estos partidos vecinales en los municipios del Gran Buenos Aires (Frente para la Victoria 1, Frente para la Victoria 2, etc.,) son la muestra cabal del poco cuidado de la justicia electoral en otorgar personerías’.
Andrés Pérez Liñán, de la Univ Católica de Chile, sostiene que ‘algunas posturas críticas sobre la sumatoria parecen asumir que los electores seleccionan la boleta en el cuarto oscuro en forma aleatoria. En tal caso, tendría sentido argumentar que la multiplicación de listas que apoyan a una misma fórmula puede incrementar sus probabilidades de éxito. Sin embargo, este supuesto parece poco realista; resulta más creíble pensar que ciertas listas apoyan a una fórmula común porque quieren aprovechar su arrastre (coattails). En este caso, tendría sentido eliminar la sumatoria solamente si el objetivo es reducir el número de listas y favorecer a los partidos nacionales (o mejor dicho, al grupo local más fuerte y en mejor capacidad para negociar con los candidatos nacionales). Pero si el objetivo es defender la pluralidad de listas a nivel local, la sumatoria parece un mecanismo bastante eficiente’.
La propuesta es abandonar la boleta de diseño decimonónico (que solo usan en Uruguay, Panamá y Colombia hasta 1991) por la cédula única o ‘boleta australiana’el problema de la sumatoria se acaba. La cédula de candidato a presidente por ejemplo, tiene las fotos y nombres de todos los candidatos/as; otra cédula, la de diputados, etc. El votante no los votará por arrastre del candidato ejecutivo, deberá hacer un acto de marcar la lista del partido o alianza de “su” elección.
Yo quiero votar, ¿y usted?

por Valeria Brusco
En la calle veo carteles que anuncian a los primeros candidatos a diputados nacionales pero no sé quienes son los segundos/as, terceros, etc. Y cuando veo un nombre que no reconozco, no puedo entender con cual de los candidatos a presidente suma. ¿Es una cuestión del sistema o es un problema de información mío?
Como me dedico a investigar cuestiones políticas y me interesa mucho el tema de partidos políticos, me pongo a averiguar. Pregunto, leo, busco en medios de comunicación que se comprometen con la difusión de información, pero…sigo sin dar con lo que busco. Yo quiero votar (bien) ¿y usted?
Voy a una página del Ministerio del Interior (http://www.mininterior.gov.ar/) y a otra de la Justicia federal electoral (http://www.pjn.gov.ar/getobj.php?id=25666) y allí aprendo quienes son todos los candidatos por partido, sus números de lista y qué alianzas hay entre algunos de esos partidos. Sin embargo, no puedo saber qué candidatos van colgados, sumados o acoplados con los candidatos a presidente.
Debo hacer una confesión: el 2 de setiembre yo sabía muy bien a quienes votaría para autoridades provinciales y municipales de Córdoba y puede decirse que siendo universitaria, dedicándome a la ciencia política era una votante ‘informada’. Pues, aquí mi confesión: llegué al cuarto oscuro y no pude ubicar la boleta, tanto que pedí a los fiscales y presidente que verificaran. Un papelón cuando me dijeron que estaban todas. Claro, la mía estaba en una pila de boletas dobladas, no se veían todos los tramos. Aún así, fue un momento de mucha incertidumbre y tensión para no votar equivocadamente respecto a mi decisión. ¿Estoy errada suponiendo que a muchos nos pasará lo mismo el 28 de octubre?
La cuestión de la sumatoria fue uno de los temas ampliamente tratados el pasado 18 de octubre pasado en una jornada sobre Reforma Política y Electoral auspiciada por este diario y otras prestigiosas instituciones.
Sin embargo hoy, a pocos días de la elección nacional, no discuto el mecanismo para esta elección, sino solo pregunto: ¿Quién debiera publicar las listas de sumatorias? ¿No debería el estado – su justicia electoral federal- mostrarnos las opciones que ha permitido sumar? ¿No les interesa hacerlo o será un problema de recursos? ¿No dispone la justicia federal de medios para publicar las listas que se oficializan y las sumatorias permitidas?¿Es sensato permitir publicidad y cartelería con muchos nombres, con diversas caras y tantas combinaciones sin que se comuniquen las vinculaciones entre esas caras de candidatos a diputados/as y las caras que los ‘arrastran’, es decir, la de los candidatos presidenciales?¿No habrá llegado la hora de admitir que el diseño anacrónico de la boleta, -que dificultades que la cédula única o boleta australiana evita- mas la sumatoria son una combinación perfecta para el delirio?
No sólo vamos a ir a votar con las posibilidades de mayorías y balotaje en la cabeza. También vamos a ir a votar representantes para el congreso de la Nación y ¿cómo lo haremos si no sabemos de antemano quiénes integran –no ya las listas- las benditas sumatorias?
Quizás la Justicia Electoral Federal espera unos días más –aunque hoy faltan 6 días solamente- y es procedimiento normal que no comuniquen lo que yo busco. También puede ser que la implosión del sistema de partidos no haya hecho suficiente ruido a nivel federal y estemos esperando un escrutinio lento y problemático para discutir mejores mecanismos para de votar.
En la calle veo carteles que anuncian a los primeros candidatos a diputados nacionales pero no sé quienes son los segundos/as, terceros, etc. Y cuando veo un nombre que no reconozco, no puedo entender con cual de los candidatos a presidente suma. ¿Es una cuestión del sistema o es un problema de información mío?
Como me dedico a investigar cuestiones políticas y me interesa mucho el tema de partidos políticos, me pongo a averiguar. Pregunto, leo, busco en medios de comunicación que se comprometen con la difusión de información, pero…sigo sin dar con lo que busco. Yo quiero votar (bien) ¿y usted?
Voy a una página del Ministerio del Interior (http://www.mininterior.gov.ar/) y a otra de la Justicia federal electoral (http://www.pjn.gov.ar/getobj.php?id=25666) y allí aprendo quienes son todos los candidatos por partido, sus números de lista y qué alianzas hay entre algunos de esos partidos. Sin embargo, no puedo saber qué candidatos van colgados, sumados o acoplados con los candidatos a presidente.
Debo hacer una confesión: el 2 de setiembre yo sabía muy bien a quienes votaría para autoridades provinciales y municipales de Córdoba y puede decirse que siendo universitaria, dedicándome a la ciencia política era una votante ‘informada’. Pues, aquí mi confesión: llegué al cuarto oscuro y no pude ubicar la boleta, tanto que pedí a los fiscales y presidente que verificaran. Un papelón cuando me dijeron que estaban todas. Claro, la mía estaba en una pila de boletas dobladas, no se veían todos los tramos. Aún así, fue un momento de mucha incertidumbre y tensión para no votar equivocadamente respecto a mi decisión. ¿Estoy errada suponiendo que a muchos nos pasará lo mismo el 28 de octubre?
La cuestión de la sumatoria fue uno de los temas ampliamente tratados el pasado 18 de octubre pasado en una jornada sobre Reforma Política y Electoral auspiciada por este diario y otras prestigiosas instituciones.
Sin embargo hoy, a pocos días de la elección nacional, no discuto el mecanismo para esta elección, sino solo pregunto: ¿Quién debiera publicar las listas de sumatorias? ¿No debería el estado – su justicia electoral federal- mostrarnos las opciones que ha permitido sumar? ¿No les interesa hacerlo o será un problema de recursos? ¿No dispone la justicia federal de medios para publicar las listas que se oficializan y las sumatorias permitidas?¿Es sensato permitir publicidad y cartelería con muchos nombres, con diversas caras y tantas combinaciones sin que se comuniquen las vinculaciones entre esas caras de candidatos a diputados/as y las caras que los ‘arrastran’, es decir, la de los candidatos presidenciales?¿No habrá llegado la hora de admitir que el diseño anacrónico de la boleta, -que dificultades que la cédula única o boleta australiana evita- mas la sumatoria son una combinación perfecta para el delirio?
No sólo vamos a ir a votar con las posibilidades de mayorías y balotaje en la cabeza. También vamos a ir a votar representantes para el congreso de la Nación y ¿cómo lo haremos si no sabemos de antemano quiénes integran –no ya las listas- las benditas sumatorias?
Quizás la Justicia Electoral Federal espera unos días más –aunque hoy faltan 6 días solamente- y es procedimiento normal que no comuniquen lo que yo busco. También puede ser que la implosión del sistema de partidos no haya hecho suficiente ruido a nivel federal y estemos esperando un escrutinio lento y problemático para discutir mejores mecanismos para de votar.
2 oct 2007
Jornada sobre Reforma Político- Electoral (Primera Parte)

Desde el CEPyS y la Universidad Católica de Córdoba y con el compromiso de La Voz del Interior, Alejandro Groppo y Valeria Brusco organizan una jornada para conocer, debatir y articular la discusión sobre reforma política en Córdoba.
Las elecciones del 2 de setiembre del 2007 en Córdoba quizás hayan servido (...) para generar un consenso sobre lo que no anda bien y necesita ser modificado। Es un momento de inusuales características , una
'ventana de oportunidad' como diría cierta literatura de la ciencia política.
La reforma política es necesaria, y quizás nadie pueda negarlo públicamente. Sin embargo, hay una cosa que no se puede hacer al afirmar su necesidad y es ser ingenuo. Hay que tener el claro quienes son los beneficiados con el status quo. Entonces, antes de establecer un temario de reformas necesarias a nivel subnacional conviene tener presente la relación Nación-provincias.
Los subsidios nacionales al transporte, por mencionar un sector, benefician desproporcionadamente a empresas en la ciudad de Buenos Aires, el presupuesto se estima con menos superávit que el que la economía en crecimiento produce, los poderes discrecionales disponen el gasto y las retenciones no se coparticipan. El resultado de esta suma es una resta. El gobierno nacional tiene poder -por decirlo de manera elegante- para influir en la vida política de las provincias.
Siendo lo anterior cierto, no es inútil seguir insistiendo en que algo puede hacerse. Por lo menos hablar, decir, poner en evidencia, explicitar. La cura de la palabra.
Con esa intención se organiza la primera parte de unas Jornadas sobre Reforma Política y Electoral en Córdoba, con el auspicioso auspicio de La Voz del Interior, todas las universidades de Córdoba y las ongs, es decir, los que estamos preocupados por la cosa pública. El jueves 18 de octubre en el auditorio Diego de Torres, Trejo 323, académicos, ongs y políticos se sentarán en la misma mesa a discutir la necesidad y viabilidad de reformas en relación al balotaje, la sumatoria, el diseño y administración de boletas, el ‘alquiler’ de etiquetas partidarias, el cumplimiento de promesas, las fechas fijas de elecciones y la participación ciudadana como votantes y autoridades de mesa. La segunda parte de esta Jornada, que involucrará las otras provincias y su relación con la nación de manera explícita, tendrá lugar en Noviembre, pasadas las elecciones presidenciales. Hay muchos intereses en juego en esta discusión. Un poco más de 38 millones.
Junto con la Jornada, estamos haciendo circular una encuesta a expertos y políticos que servirá para conocer el estado de opinión de especialistas sobre el tema. Solicitar se le envíe a valeriabrusco@ciudad.com.ar
La reunión será el 18 de octubre 2007, de 9 a 18hs, y el programa está siendo elaborado en versión definitiva. Sin embargo, los puntos del temario, son, al menos, los que siguen
Temario
1. Segunda Vuelta electoral (Balotaje). Ventajas y costos
2. Boleta sábana. Boleta australiana. Diseño, impresión y distribución
3. Sumatoria, acople, colectoras, etc. Fundamentación, legitimidad, necesidades.
4. Responsabilidades del elegido /a para un Cargo público. Asumir o no asumir
5. Candidaturas por fuera de partidos y/ o ‘alquiler’ de etiquetas partidarias.
6. Elecciones y Veedurías. Mitos y garantías
7. Cumplimiento de promesas/ plataforma. ¿Hay maneras de exigir cumplimiento?
8. Mayorías automáticas en la Legislatura. La gobernabilidad o el anquilosamiento del legislativo
9. Uso de los recursos públicos al final del mandato. ¿limitar la ampliación de la planta de personal cuando ya hay gobernante electo?
10. Fechas de elecciones. Certidumbre, planificación, seriedad.
11. Participación ciudadana como votantes y como autoridades de mesa en elecciones generales. Mecanismos de capacitación y de control del deber cívico
12. Otro punto (que pueda ser sugerido por participantes en la encuesta previa)
La reforma política es necesaria, y quizás nadie pueda negarlo públicamente. Sin embargo, hay una cosa que no se puede hacer al afirmar su necesidad y es ser ingenuo. Hay que tener el claro quienes son los beneficiados con el status quo. Entonces, antes de establecer un temario de reformas necesarias a nivel subnacional conviene tener presente la relación Nación-provincias.
Los subsidios nacionales al transporte, por mencionar un sector, benefician desproporcionadamente a empresas en la ciudad de Buenos Aires, el presupuesto se estima con menos superávit que el que la economía en crecimiento produce, los poderes discrecionales disponen el gasto y las retenciones no se coparticipan. El resultado de esta suma es una resta. El gobierno nacional tiene poder -por decirlo de manera elegante- para influir en la vida política de las provincias.
Siendo lo anterior cierto, no es inútil seguir insistiendo en que algo puede hacerse. Por lo menos hablar, decir, poner en evidencia, explicitar. La cura de la palabra.
Con esa intención se organiza la primera parte de unas Jornadas sobre Reforma Política y Electoral en Córdoba, con el auspicioso auspicio de La Voz del Interior, todas las universidades de Córdoba y las ongs, es decir, los que estamos preocupados por la cosa pública. El jueves 18 de octubre en el auditorio Diego de Torres, Trejo 323, académicos, ongs y políticos se sentarán en la misma mesa a discutir la necesidad y viabilidad de reformas en relación al balotaje, la sumatoria, el diseño y administración de boletas, el ‘alquiler’ de etiquetas partidarias, el cumplimiento de promesas, las fechas fijas de elecciones y la participación ciudadana como votantes y autoridades de mesa. La segunda parte de esta Jornada, que involucrará las otras provincias y su relación con la nación de manera explícita, tendrá lugar en Noviembre, pasadas las elecciones presidenciales. Hay muchos intereses en juego en esta discusión. Un poco más de 38 millones.
Junto con la Jornada, estamos haciendo circular una encuesta a expertos y políticos que servirá para conocer el estado de opinión de especialistas sobre el tema. Solicitar se le envíe a valeriabrusco@ciudad.com.ar
La reunión será el 18 de octubre 2007, de 9 a 18hs, y el programa está siendo elaborado en versión definitiva. Sin embargo, los puntos del temario, son, al menos, los que siguen
Temario
1. Segunda Vuelta electoral (Balotaje). Ventajas y costos
2. Boleta sábana. Boleta australiana. Diseño, impresión y distribución
3. Sumatoria, acople, colectoras, etc. Fundamentación, legitimidad, necesidades.
4. Responsabilidades del elegido /a para un Cargo público. Asumir o no asumir
5. Candidaturas por fuera de partidos y/ o ‘alquiler’ de etiquetas partidarias.
6. Elecciones y Veedurías. Mitos y garantías
7. Cumplimiento de promesas/ plataforma. ¿Hay maneras de exigir cumplimiento?
8. Mayorías automáticas en la Legislatura. La gobernabilidad o el anquilosamiento del legislativo
9. Uso de los recursos públicos al final del mandato. ¿limitar la ampliación de la planta de personal cuando ya hay gobernante electo?
10. Fechas de elecciones. Certidumbre, planificación, seriedad.
11. Participación ciudadana como votantes y como autoridades de mesa en elecciones generales. Mecanismos de capacitación y de control del deber cívico
12. Otro punto (que pueda ser sugerido por participantes en la encuesta previa)
10 ago 2007
Entrevista
El periodista Javier Cámara, de La Voz del Interior, entrevistó a Valeria Brusco y publicó la conversación en la edición del 4 de febrero de 2007
Este es el link
http://www2.lavoz.com.ar/Nota.asp?nota_id=41275&high=valeria%20brusco
Este es el link
http://www2.lavoz.com.ar/Nota.asp?nota_id=41275&high=valeria%20brusco
27 jun 2007
Sobre reglas nuevas y elecciones en Córdoba
La insoportable levedad de la sumatoria
Por Valeria Brusco
Publicado en La Voz del Interior, 28 junio 2007
http://www2.lavoz.com.ar/Nota.asp?nota_id=85480&high=valeria%20brusco
Se acercan las elecciones provinciales en Córdoba, vencen los plazos para que los partidos registren sus candidatos y hay una gran incertidumbre. Una de las características novedosas de este período preelectoral es los partidos no pueden definir sus candidatos y esperan señales, movimientos, encuestas de último momento para hacerlo. Otra novedad es la naturalidad (¿levedad?) con que se acude a ciertas creaciones institucionales, como la sumatoria.
La sumatoria es un término usado e inventado -aparentemente- en Córdoba para designar un acuerdo electoral especial entre dos o más partidos para sumar sus votos.
Si pensamos que, dicho muy a grosso modo, la teoría de la democracia ubica en los partidos políticos la responsabilidad de agrupar ideas similares, preferencias sobre cuestiones de la vida social, para que sea más fácil elegir una propuesta y las personas que la lleven a cabo, ¿cómo se articula la sumatoria con la democracia representativa?
No podemos dejar de reconocer la necesidad de adecuaciones y cambios. Por ejemplo, las alianzas surgieron de la necesidad de partidos afines de asociarse en un momento, acordar como se repartirán las responsabilidades y beneficios. Esta figura sirve para una sola elección, en la que los partidos aliados diseñan una propuesta (candidatos) la denominan Alianza X y en esta sociedad que constituyen pierden provisoriamente los nombres de cada partido. El elector vota una alianza que incluye al partido con que simpatiza.
La sumatoria es levemente similar en la idea general pero muy distinta. La sumatoria permite que el partido A que se sumara al B, diseñe su boleta con los nombres de los candidatos del partido B. El candidato del Partido B se llama Fulano, y en la sumatoria, el candidato del partido A, también se llama Fulano. Si es una sumatoria de mas de dos, todos los demás partidos harán los mismo, todos incluirán en su boleta a Fulano como candidato. El elector se encuentra en el cuarto oscuro con la boleta del Partido A con el que comulga y lo vota. Igual hace el elector del partido C. Sin embargo, ambos están votando al mismo Fulano.
¿Son estas verdaderas opciones? Más bien suena como que algo cambia para que nada cambie, votar para que no elegir.
La cosa se pone más jugosa cuando leemos que algunos partidos que presentan candidatos a nivel provincial, podrían aceptar que distintos candidatos a nivel municipal se sumen. Es decir, el partido B, permite a los candidatos Mengano y Zutano, ambos originarios del partido B, que adopten en la boleta al candidato provincial de B, Fulano.
La idea nos lleva a recordar la Ley de Lemas, que permitía a los candidatos partidarios dirimir su competencia interna en la elección general.
En Mendoza se aplicó la sumatoria y hubo cuestionamientos a la legitimidad del título de una diputada ya que la sumatoria obtuvo mas del 3 % de los votos, pero no así el partido de la diputada, y la ley es clara cuando establece que asumirán el cargo aquellos candidatos de los partidos que obtuvieren mas del 3%.
En Tucumán están discutiendo una figura con nombre mas explícito, el acople. El gobernador, candidato a reelección, está considerando si acepta que candidatos a legisladores de otros partidos se acoplen a su lista.
En Córdoba, la sumatoria surgió gracias a un acuerdo entre Palacios Deheza, del Partido Federal y la UCR. Desde entonces se ha usado de manera creciente y uno se pregunta, sus efectos en la democracia ¿serán leves o insoportables?
En el contexto de una democracia de baja calidad, en donde los servicios públicos son hasta peligrosos, no solo ineficientes, donde hay persistentes problemas de desempleo y la desigualdad en la distribución de la riqueza son de un nivel obsceno, es esperable que se dedique poca atención a algunos mecanismos electorales. Entonces, invito a los que nos dedicamos a estudiar estos temas y los que no pero tienen algo para decir, a que discutamos los criterios de diseño de las instituciones. La sumatoria me sigue generando muchas preguntas y las dejo planteadas.
¿Genera más votos totales? ¿Rinde más votos que una alianza?
¿O será que resulta mas conveniente no comprometerse con otro partido en alianza que después no se intenta cumplir?
¿El dinero que el estado destina a los partidos por los votos obtenidos es asignado de modo diferente?
¿Cuál es el rol de los partidos políticos en el supuesto caso de una generalización del mecanismo? ¿Para qué querrían los partidos diferenciarse y elaborar propuestas si conviene más sumarse a uno con chances de ganar?
¿No se considera problemático que el elector vote a un partido mientras está votando por los candidatos de otro?
Dependiendo la edad del (e)lector será más difícil interesarlo en cuestiones como esta, de la sumatoria. La dictadura, el menemismo y el posmenemismo, dejaron huellas muy profundas por lo que la discusión por las instituciones puede no generar posicionamientos tan claros ni apasionados. Sin embargo, y a pesar de vivir un presente sin gas, con muertos en rutas de dos carriles, con maestros muertos en manifestaciones, con pobreza, marginalidad y violencia, con escasez de perspectivas, ésta es una invitación -ya que estamos en el baile-, para seguir bailando, debatir la democracia para no resignarnos.
Por Valeria Brusco
Publicado en La Voz del Interior, 28 junio 2007
http://www2.lavoz.com.ar/Nota.asp?nota_id=85480&high=valeria%20brusco
Se acercan las elecciones provinciales en Córdoba, vencen los plazos para que los partidos registren sus candidatos y hay una gran incertidumbre. Una de las características novedosas de este período preelectoral es los partidos no pueden definir sus candidatos y esperan señales, movimientos, encuestas de último momento para hacerlo. Otra novedad es la naturalidad (¿levedad?) con que se acude a ciertas creaciones institucionales, como la sumatoria.
La sumatoria es un término usado e inventado -aparentemente- en Córdoba para designar un acuerdo electoral especial entre dos o más partidos para sumar sus votos.
Si pensamos que, dicho muy a grosso modo, la teoría de la democracia ubica en los partidos políticos la responsabilidad de agrupar ideas similares, preferencias sobre cuestiones de la vida social, para que sea más fácil elegir una propuesta y las personas que la lleven a cabo, ¿cómo se articula la sumatoria con la democracia representativa?
No podemos dejar de reconocer la necesidad de adecuaciones y cambios. Por ejemplo, las alianzas surgieron de la necesidad de partidos afines de asociarse en un momento, acordar como se repartirán las responsabilidades y beneficios. Esta figura sirve para una sola elección, en la que los partidos aliados diseñan una propuesta (candidatos) la denominan Alianza X y en esta sociedad que constituyen pierden provisoriamente los nombres de cada partido. El elector vota una alianza que incluye al partido con que simpatiza.
La sumatoria es levemente similar en la idea general pero muy distinta. La sumatoria permite que el partido A que se sumara al B, diseñe su boleta con los nombres de los candidatos del partido B. El candidato del Partido B se llama Fulano, y en la sumatoria, el candidato del partido A, también se llama Fulano. Si es una sumatoria de mas de dos, todos los demás partidos harán los mismo, todos incluirán en su boleta a Fulano como candidato. El elector se encuentra en el cuarto oscuro con la boleta del Partido A con el que comulga y lo vota. Igual hace el elector del partido C. Sin embargo, ambos están votando al mismo Fulano.
¿Son estas verdaderas opciones? Más bien suena como que algo cambia para que nada cambie, votar para que no elegir.
La cosa se pone más jugosa cuando leemos que algunos partidos que presentan candidatos a nivel provincial, podrían aceptar que distintos candidatos a nivel municipal se sumen. Es decir, el partido B, permite a los candidatos Mengano y Zutano, ambos originarios del partido B, que adopten en la boleta al candidato provincial de B, Fulano.
La idea nos lleva a recordar la Ley de Lemas, que permitía a los candidatos partidarios dirimir su competencia interna en la elección general.
En Mendoza se aplicó la sumatoria y hubo cuestionamientos a la legitimidad del título de una diputada ya que la sumatoria obtuvo mas del 3 % de los votos, pero no así el partido de la diputada, y la ley es clara cuando establece que asumirán el cargo aquellos candidatos de los partidos que obtuvieren mas del 3%.
En Tucumán están discutiendo una figura con nombre mas explícito, el acople. El gobernador, candidato a reelección, está considerando si acepta que candidatos a legisladores de otros partidos se acoplen a su lista.
En Córdoba, la sumatoria surgió gracias a un acuerdo entre Palacios Deheza, del Partido Federal y la UCR. Desde entonces se ha usado de manera creciente y uno se pregunta, sus efectos en la democracia ¿serán leves o insoportables?
En el contexto de una democracia de baja calidad, en donde los servicios públicos son hasta peligrosos, no solo ineficientes, donde hay persistentes problemas de desempleo y la desigualdad en la distribución de la riqueza son de un nivel obsceno, es esperable que se dedique poca atención a algunos mecanismos electorales. Entonces, invito a los que nos dedicamos a estudiar estos temas y los que no pero tienen algo para decir, a que discutamos los criterios de diseño de las instituciones. La sumatoria me sigue generando muchas preguntas y las dejo planteadas.
¿Genera más votos totales? ¿Rinde más votos que una alianza?
¿O será que resulta mas conveniente no comprometerse con otro partido en alianza que después no se intenta cumplir?
¿El dinero que el estado destina a los partidos por los votos obtenidos es asignado de modo diferente?
¿Cuál es el rol de los partidos políticos en el supuesto caso de una generalización del mecanismo? ¿Para qué querrían los partidos diferenciarse y elaborar propuestas si conviene más sumarse a uno con chances de ganar?
¿No se considera problemático que el elector vote a un partido mientras está votando por los candidatos de otro?
Dependiendo la edad del (e)lector será más difícil interesarlo en cuestiones como esta, de la sumatoria. La dictadura, el menemismo y el posmenemismo, dejaron huellas muy profundas por lo que la discusión por las instituciones puede no generar posicionamientos tan claros ni apasionados. Sin embargo, y a pesar de vivir un presente sin gas, con muertos en rutas de dos carriles, con maestros muertos en manifestaciones, con pobreza, marginalidad y violencia, con escasez de perspectivas, ésta es una invitación -ya que estamos en el baile-, para seguir bailando, debatir la democracia para no resignarnos.
18 abr 2007
Seminario en México: Candados y Derechos
Nos invitaron a participar de un seminario que organiza PNUD y varias institutuciones mexicanas, universidades y de gobierno, denominado Candados y Derechos, cuyo objetivo es discutir medios para proteger programas sociales de la manipulación y el clientelismo
Será del 25 al 28 de Abril 2007
y aca el programa
http://www.seminarioprotecciondeprogramas.org.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=3&Itemid=4
Será del 25 al 28 de Abril 2007
y aca el programa
http://www.seminarioprotecciondeprogramas.org.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=3&Itemid=4
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